8 tendencias del trabajo del futuro (presente), para reflexionar y actuar hoy

La Sociedad de la Innovación en la que estamos inmersos se caracteriza por el cambio acelerado. Ni el concepto VUCA es ya válido. La globalización, las nuevas tecnologías y la automatización, las grandes concentraciones urbanas y el incremento de la esperanza de vida…son sólo algunas de las tendencias que tan relevantes son para nuestras procesos de innovación de nuestros modelos de negocio, o para afrontar la transformación organizativa, necesaria para adaptar nuestros modelos de gestión a los nuevos tiempos. Siempre puedes consultar el Mapa de Tendencias de SDLI para orientarte en todos estos sentidos. Mientras tanto, hoy ponemos el foco en otro elemento clave: las tendencias del trabajo del futuro, aprovechando la lectura de “El trabajo ya no es lo que era”, de Albert Cañigueral. Ya sabemos que como profesionales debemos actualizarnos cada vez más rápido para desarrollar las competencias clave del trabajador del futuro.

¿Pero sabemos en qué contexto deberemos aplicar estas competencias? Veamos:

Tendencias del trabajo del futuro (ocurriendo en el presente)

Hablando con el autor, nos recuerda:

“En una época de cambios tendemos a tener muy claro lo que perdemos, lo que dejamos atrás y nos cuesta mucho ver las oportunidades que se nos abren. Defiendo la necesidad de diseñar futuros utópicos para el futuro del trabajo. ¿Cuál es el mejor uso que podemos dar a la tecnología para que una amplia mayoría pueda disfrutar de trabajos enriquecedores, flexibles y bien remunerados?”

El experto en economía colaborativa, plataformas tecnológicas y su impacto en el trabajo, Albert Cañigueral, cita en su reciente libro “El trabajo ya no es lo que era” al sociólogo finlandés, Esko Kilpi, recientemente fallecido: «Trabajar es resolver problemas de otras personas». Buenas noticias: en la medida que sigamos teniendo que resolver problemas, seguiremos teniendo trabajo. Lo que no sabemos del todo, es cómo los resolveremos (trabajaremos).

 

Albert Cañigueral: “El trabajo ya no es lo que era”

 

Veamos pues algunas de las tendencias que más impactan en la forma en que trabaja(re)mos:

 

1. Economía digital y empleo: hacia estructuras más pequeñas y ágiles

El “nuevo” escenario se caracteriza por la creación de una nueva economía digital, en la que pocas empresas facturan mucho más que industrias enteras combinadas, sin necesidad de tanta mano de obra. Por ejemplo, la suma de los beneficios de todos los comercios, cadenas de restaurantes y supermercados de la lista Fortune 500 (que emplean a 5.600.000 personas) es menor que lo que factura Apple (que tiene 76.000 trabajadores). En la nueva economía, prima la agilidad y lo pequeño, más que las grandes estructuras. No es el fin de las grandes organizaciones (Amazon suma alrededor de 800.000 empleados, por 100.000 de Google), pero sí que es tendencia el trabajo por equipos pequeños y conectados, dentro de estructuras mayores. Véase por ejemplo la cultura de trabajo ampliamente conocida de los ingenieros de Spotify.

2. Destrucción creativa acelerada del empleo, por la robotización y automatización

Comenzada la segunda década del siglo XXI, el debate ya no es nuevo. ¿Afrontamos el fin del trabajo? ¿Las máquinas tomarán el mando? ¿Deberán pagar impuestos los robots?

¿Me quitará el trabajo un robot?

Si lo que te preocupa es si un robot te quitará el trabajo (o “cuándo” lo hará), lo primero que puedes hacer es visitar la web Will Robots Take My Jobs.

Verás que, de hecho, uno de los efectos inmediatos de la digitalización de todo, será una transformación drástica e irreversible en el mercado laboral. Según un estudio de la Universidad de Oxford (por poner un ejemplo), el 47% de los puestos de trabajo que hoy conocemos están en riesgo de desaparecer (o de ser ocupados por un robot y/o una máquina con inteligencia artificial) y el 90% de los que permanezcan, cambiarán de forma radical.

Destrucción creativa aplicada al empleo

Es evidente que las revoluciones tecnológicas tienen un impacto directo en el trabajo:

  • En la primera revolución industrial (1760 – 1830) el paso de la producción manual a la mecanizada terminó con el papel de esclavos;
  • En la segunda, la popularización de la electricidad redujo drásticamente la dureza de los trabajos agrícolas y artesanales, haciendo que surgieran innumerables fábricas alrededor de Europa.
  • La tercera, a su vez, llegó con la electrónica y la tecnología de la información y las telecomunicaciones – cambiando el mundo tal y como lo conocemos ahora. Uno de sus principales impactos fue la servitización del empleo en las zonas metropolitanas más ricas.

Pero la Historia es testaruda: treinta años de estudios demuestran que la automatización genera ganancias al cabo de los años, reduce el coste de la mano de obra, y conduce a la creación neta de empleos hasta una tasa de un 10%, nos recuerda Albert Cañigueral.

3. Polarización del empleo

Esto me viene como anillo al dedo para el siguiente punto, también expuesto por Albert Cañigueral: durante aproximadamente las últimas cuatro décadas hemos experimentado una polarización del empleo, esto es, una desaparición de los puestos intermedios. La creación de empleo se concentra pues en:

  • Puestos de alta cualificación y productividad, donde la digitalización todavía no ha alcanzado los niveles exigidos,
  • Puestos de baja cualificación, donde el coste salarial está por debajo del coste de la automatización.

Es decir, “insight”: los primeros que tienen que preocuparse porque los robots y la inteligencia artificial les quiten el trabajo no son los menos cualificados, como podríamos pensar, sino los mandos intermedios.

4. Robots para las tareas repetitivas, ¿humanos para innovar?

Robots para las tareas repetitivas

En este sentido, el documental “Mi empleo, mi futuro” de la Fundación COTEC describe los ámbitos en que los robots y la inteligencia artificial son mejores que nosotros, los humanos: «tareas especializadas, repetitivas y predecibles. También en la gestión de grandes volúmenes de datos».

Parafraseando a Albert Cañigueral de nuevo, se está viendo cómo la inteligencia artificial es en algunos casos mejor que el ser humano. Por ejemplo:

  • Los robots a superan a los radiólogos humanos en su capacidad de detección del cáncer de mama; Startups como la Española Savana , que utilizan el Big Data con fines predictivos, ya no son una novedad entre el colectivo médico;
  • Las crónicas deportivas escritas por un software o por un periodista no pueden diferenciarse;
  • Los «roboabogados» se encargan de revisar contratos o de la investigación legal acerca de casos previos.

La frontera para los robots, quizás, se sitúa en la creación artística, aunque ya hay proyectos en esta línea. Así que cuidado, ¡artistas! 🙂

Prepárate para los “cobots”

Por todas estas razones, es tendencia al alza la aparición de robots colaborativos para incrementar la productividad de las compañías, especialmente en los ámbitos de la construcción, la salud, o la logística, donde ya están permitiendo aumentar la productividad de la persona, o del robot trabajando solo, en un 85%. Los cobots son robots que realizan tareas que necesitan ser acompañadas con personal de alta cualificación. La colaboración entre persona y robot mejora el rendimiento de ambos por separado. Por ejemplo en 2018, la venta de estos robots aumentó un 23% respecto al año anterior. 

5. Trabajo en red y plataformización del empleo

Talento en la nube

El nacimiento de la nueva economía digital también ha hecho mucho más accesible el talento global para cualquier organización. Por ello, no tiene sentido seguir pensando en organizaciones en términos de estructuras rígidas (veamos por ejemplo los casos prácticos que nos ofrecen las organizaciones Teal de F. Laloux). Hoy necesitas entender tu organización no como una suma de personas, sino como una suma de capacidades, internas o externas. 

 Por eso en SDLI hablamos tanto de la relevancia de las comunidades para innovar: en la nueva realidad, tu principal ventaja competitiva será tu capacidad de relacionarte con tu entorno. Y lo mismo ocurre con los profesionales independientes, que se organizan a través de comunidades digitales de freelancers para acceder a proyectos, como Freelancer.com o Fiverr.

Plataformización y el “efecto Mateo”

Otra de las tendencias remarcadas por Albert Cañigueral es el de la plataformización del trabajo. De hecho, el autor nos recuerda que la OIT define el crecimiento del trabajo mediante plataformas como «una de las transformaciones más importantes en el mundo del trabajo en la última década».

En España, por ejemplo, más de siete mil personas utilizan Glovo como fuente de ingresos de acuerdo con diversas realidades. Y varios estudios indican que hoy en día hay más personas trabajando en plataformas laborales online que en plataformas de entrega física.

En ellas, opera el “Efecto Mateo“, o “el ganador se lo lleva todo”: solo el 7% de los usuarios que se registran consiguen completar un trabajo a través de ellas. Por acumulación de capital social (reputación positiva en la plataforma), los freelances con trabajo tienden a conseguir más y mejores trabajos, de manera que su posición dominante se refuerza aún más.

6. Relaciones laborales más volátiles, variadas y complejas

Todo ello tiene un impacto directo en nuestra forma de establecer relaciones laborales con nuestros empleadores. En efecto, las relaciones entre talento y organizaciones van a ser más complejas, para bien y para mal. El dinamismo de la nueva economía hace que el talento necesario para cada nuevo proyecto que una empresa empieza, sea diferente cada vez. Y por ello, la estructura laboral de cada empresa se está flexibilizando. El objetivo es asegurar la diversidad para ser más capaces de innovar. Muchas veces, basándote en las colaboraciones con externos (de nuevo: tu capacidad de relacionarte con tu ecosistema).

Existen muchos ejemplos en este sentido:
  • Alphabet, la empresa matriz de Google, tiene aproximadamente el mismo número de trabajadores subcontratados que de empleados a tiempo completo. Un porcentaje de 50-50%.
  • Lo mismo ocurre con la farmacéutica Novartis, que cuenta con  un Chief Freelance Officer (CFO)
  • La propia filosofía de las organizaciones exponenciales, se basa en la idea de la flexibilidad de los recursos (trabajadores entre otros) como eje clave para innovar en la nueva realidad digital.
  • La mitad de los empleados públicos menores de cuarenta años son temporales.
  • La mayoría del personal sanitario movilizado de emergencia por el COVID-19 ha sido con contratos temporales y se ha denunciado que miles de profesionales llevan hasta veinte años encadenando contratos temporales.

Pero no hablamos sólo de “freelancing”. La tendencia del “post-capitalismo”, que podrás identificar en el mapa de tendencias de SDLI que ya hemos mencionado, se basa en la transformación de las relaciones laborales tal y como las conocemos. Es decir, ya nos podemos olvidar de los contratos indefinidos como marco laboral estándar. Como muestra, un botón: en 2019 el 90% de los contratos firmados en España fueron temporales.

7. HR Tech y Worker Tech, tecnología aplicada a la experiencia del trabajador

Digitalización de procesos de recursos humanos

Las nuevas tecnologías también impactan en la forma en que trabajamos, en la medida que aparecen nuevas soluciones digitales que complementan nuestra experiencia como trabajadores. Las HR Tech abarcan temas como la gestión de nóminas (la startup Factorial), los procesos de selección y formación en una empresa (ver la startup Mentor VR), los paquetes de beneficios sociales, … Se trata de soluciones que vienen de startups de nueva creación, o de compañías tradicionales que digitalizan sus productos y servicios a los trabajadores.

Personalización de las experiencias del trabajador, con enfoque a bienestar del trabajador

Todo se engloba en el concepto de Worker Tech: servicios digitales que aprovechan el poder de la tecnología para ofrecer a los trabajadores (internos, pero también independientes), beneficios personalizados, así como acceso a sistemas de protección y defensa de sus derechos, cada vez más adaptados a las necesidades de cada uno.

El “lado oscuro”: Control y vigilancia del trabajador

Con la nueva ola de trabajo en remoto a raíz de la crisis del Covid-19, ha crecido el interés en las tecnologías de vigilancia. Una práctica que se aleja del escenario de “Proximidad Responsable” que hemos diseñado en SDLI. Van apareciendo soluciones digitales que controlan el envío de emails, el patrón de tecleo del escritorio del ordenador, y el uso que hacemos de las distintas herramientas ofimáticas, para controlar nuestra productividad. Puedes ver el caso concreto de Microsoft, aquí.

En España esto se alinea con el “fichaje” obligatorio por Ley, que ha fomentado la aparición de soluciones digitales para el fichaje de “entrada” y “salida”. En definitiva, una tendencia que va en contra del alejamiento cultural de las organizaciones respecto al estilo de liderazgo de las organizaciones del s. XX, y algo que tener controlado.

8. Empeoramiento de la salud mental del trabajador

Y finalmente acabamos con otro de los aspectos que destaca Albert Cañigueral en su libro: en el trabajo del futuro. en palabras de Kevin Kelly: «todos nos hemos vuelto novatos. Seremos novatos para siempre. No importa cuál sea el estado de tu experiencia. […] Eso debería mantenernos humildes».

No sólo eso; el nuevo escenario nos genera nuevos estresantes, que se incrementan en los casos de los trabajadores independientes. Algunos de ellos son:

  • Necesidad de desarrollar continuamente nuevas competencias y habilidades,
  • Carga administrativa,
  • Inestabilidad de ingresos y la inseguridad laboral,
  • Estrés por estar sujeto a los designios de un algoritmo o un robot,
  • Jornadas laborales poco estructuradas,
  • Dificultad para encontrar un equilibrio ocio-trabajo
  • Menor capacidad para acceder a los mecanismos de protección social…

Recordemos que según las últimas encuestas de Gallup o Best Place to Work, la motivación intrínseca, que sabemos clave para la capacidad de innovación de cualquier organización, está por los suelos: aproximadamente sólo un 17% de los trabajadores están realmente implicados con el trabajo que realizan. Claramente, uno de los retos de toda compañía es encontrar el equilibrio adecuado para fomentar la buena salud mental y el flow creativo de sus trabajadores, internos o independientes.

 

gráfica resumen trabajo del futuro

¿Listos para el trabajo del futuro?

En definitiva, estas son algunas de las grandes líneas del futuro del trabajo. Bienvenidxs a la nueva realidad del trabajador, ¡tanto para lo bueno como para lo malo!

¿Qué tendencias del trabajo del futuro impactan más a tu organización?

¿Qué nuevos retos te generan a nivel personal?

¡Compártelo con nosotros y quizás te podamos ayudar! 🙂

Gracias por leernos.

Ignasi Clos

MSc in Business Innovation por Deusto Business School. Economista especializado en International Business y Marketing. Profesor de Innovación, Open Innovation y Entrepreneurship en EADA, UOC y Esci-UPF. Creador del método i-flow de transformación cultural para la innovación. Aglutina más de 15 años de experiencia como consultor de internacionalización, estrategia, innovación y transformación organizativa y cultural, primero en Acció, después en Deloitte, y finalmente desde 2012 en SDLI, donde es Socio Fundador y CEO.

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