Líder en busca de sentido, primer paso hacia la organización innovadora

Líder en busca de sentido, primer paso hacia la organización innovadora

Ya he hablado con anterioridad de la necesidad de líderes en busca de sentido más allá del financiero, para ponerlas al frente de los proyectos y organizaciones del siglo XXI. Te hablo a ti, líder (de una empresa, de un equipo, de un proyecto): busca un sentido y define un propósito lo más personal posible. Frédéric Laloux ya nos hablaba de ello en su “Reinventing Organizations”.

En la Florencia del S. XV ya lo sabían (ya hablé de ello). Pero la evolución nos ha llevado a realidades en las que alrededor de un 70% de la población vive desmotivada con su trabajo, casi deprimida, falta de motivación, y ello a pesar de haber mejorado el bienestar económico y financiero. ¿Qué sistema hemos creado que juega en nuestra contra?

Jefes y empresas que se mueven solo por lo económico son el día a día. También lo es la corrupción. Líder de hoy, tienes una responsabilidad para cambiar esta realidad. Son demasiados los retos como para que no nos decidamos a actuar más allá del beneficio económico. ¿Dónde va a quedar sino el ser humano en esta revolución tecnológica? Leamos Homo Deus para pensar en el futuro del hombre en la sociedad tecnológica.

Es momento de recuperar “El hombre en busca de sentido“, al que llegué en su día a través de Guillem Recolons, experto en marca personal.

El hombre en busca de sentido, Victor Frankl

El hombre en busca de sentido, por Victor Frankl

Victor Frankl fue un neurólogo y psicólogo que renunció en 1941 a un visado a Estados Unidos que le podía haber evitado los campos de concentración, a él y a su mujer. Pero se quedó, para ayudar a sus padres en caso de deportación. Y acabó en hasta 4 campos de concentración.

¿Qué te puede enseñar sobre el sentido de la vida, una persona que, como consecuencia de esa decisión, perdió a su mujer embarazada y a sus padres en los campos de concentración nazis?

Frankl pasó por el milagro de sobrevivir hasta a cuatro campos de concentración (con ratios de supervivencia de 1/28), y desarrolló a través de su experiencia en Auswistch, el concepto de la logoterapia, basado en que la salud mental y la supervivencia del hombre viene mirando al futuro, más que indagando en el pasado (tal y como trabaja la psicología tradicional).

No se trata, según su mirada, de pedirle sentido a la vida. ¡La vida nos pide a nosotros que le pongamos sentido cada día!

No hay un sentido para todos nosotros, cada uno damos sentido con nuestras acciones y conductas.

Porque a cada uno se nos da una situación personal única, cada uno de nosotros tenemos un sentido único y diferente al de los demás. Que, además, es cambiante en cada momento.

Pedirle sentido a la vida es por tanto naif, como si el sentido fuera algo de valor que alcanzas o se te da en algún momento de la vida.

Viktor Frankl
Viktor Frankl (foto: Psicología y Mente)

Piensa en ese, Victor Frankl, desconocido recluso en un campo de concentración. Que duerme al aire libre y sin mantas en pleno invierno alemán, que se levanta en plena madrugada para ir a la obra al grito (y a golpes) del nazi de turno. Que ve a diario como compañeros se abalanzan sobre las vallas electrificadas buscando una salida… ¿Qué sentido tiene? ¿Cómo podemos pedirle que ese recluso le encuentre un sentido a la vida? ¿Qué le ha dado la vida, como para que él piense en ese tipo de sentido? De hecho, en los campos, ya pasaron de la etapa de pedir un sentido a la vida. Ya entendieron que el sentido de la vida va más allá de la vida de uno…

La logoterapia: otorga un sentido y un propósito a todo lo que te haces

En la vida de uno, más que pedir sentido, lo que podemos hacer es DAR sentido, en las circunstancias que te hayan tocado. En el caso de Frankl, incluso si las circunstancias que te han tocado son las del sufrimiento infinito en un campo de concentración. Cuenta Frankl que los casos típicos de suicidio en los campos, las potenciales suicidas argumentaban que “ya no tenían nada que esperar de la vida”.

¡Qué importante es darse cuenta de que es la vida quien espera algo de nosotros!

Cuidar a un hermano, acabar una obra importante por publicar, asegurar el futuro de un hijo… ¡Funciona al revés! Damos sentido a la vida. No esperamos que venga. Porque nada va a venir.

El problema que tenemos hoy en nuestras rutinas es que no nos atrevemos muchas veces a decidir cuál es el sentido que queremos darle. ¿Será entonces que somos una sociedad demasiado acomodada? ¿Demasiado vaga, demasiado inmadura? Y, en consecuencia, ¿desmotivada?

Porque cuando encontramos ese “porqué”, decía Nietzsche, podemos soportar casi cualquier “cómo”.

Lee esto y luego repite esta situación en tu mente, cerrando los ojos: “Si nos toca morir”, les dijo Frankl al resto de reclusos una noche de desesperación sin luz ni abrigo en el campo, “hagámoslo con orgullo y dignidad. Sabiendo como morir. Sabiendo porqué morimos. Sabiendo cual es el legado de cada uno.”

El hombre, para su salud mental, no necesita vivir en una tranquila relajación mental, sino más bien en una tensión controlada por conseguir un objetivo escogido libremente, y conociéndose a uno mismo.

Joan Ras habla de la tensión creativa que mantiene vivas a las organizaciones. Es lo mismo. La salud mental y la propia supervivencia se basan en mantener esa tensión entre lo que somos y lo que queremos ser. ¡Ese es nuestro sentido!

Frankl llama a esta filosofía, convertida en terapia, logoterapia, y se basa en la idea que de que la solución no “se encuentra” dentro, sino que “se hace” en la realidad, ahí fuera, a través de la acción.

Y para aquellos estancados en la duda buscando que llegue un sentido a la vida, Frankl recomienda un par de técnicas:

  • Piensa que el presente ya fue, ya cometiste el error, y actúa ahora (esta segunda vez que se te ha dado) como te hubiera gustado hacerlo.
  • Imagina que tienes 80 años. Y di en voz alta como te sientes acerca de tu vida (¿fue un fracaso o un éxito?), teniendo en cuenta que no cambias nada desde el día de hoy hasta llegar a esa edad.

La historia personal de Frankl, sobreviviendo a cuatro campos de concentración, y especialista en dos campos como la neurología y la psicología, le permite asegurar que a pesar de la evidencia de la falta de libertad del hombre como “producto biológico” afectado por el entorno, el ser humano es capaz de superar las condiciones más adversas, y libre de tomar decisiones. No aceptemos por tanto que no somos libres. Estamos condicionados, sí, pero somos libres de escoger nuestro futuro y el sentido que le vamos a dar.

 

Líder de hoy, el sentido es más una responsabilidad que un derecho personal!

Y como tal, Frankl propone una verdad mayor, la de la responsabilidad. La responsabilidad de la libertad, la acción responsable, para dar un sentido en positivo ante la provisionalidad de nuestra existencia, hacia nosotros, pero, sobre todo, hacia los demás.

Ese es el único camino que nos queda. Y lo demás, es tecnología.

Líder del siglo XXI… ¿Ya has definido tu propósito?

 

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Ignasi Clos

Ignasi Clos

Socio y Director de Proyectos de Innovación Abierta en Induct SEA, S.L.
Graduado en Negocios y Marketing internacional. Fue consultor de internacionalización en las oficinas de los Estados Unidos de Acc10 (Nueva York y Miami) durante 2 años, consultor de Estrategia y Operaciones en Deloitte, SL durante 4 años, y desde 2010 está involucrado en el mundo de la innovación y el emprendimiento, como consultor para pequeños emprendedores, y como Socio Director de Proyectos de Innovación Abierta en la oficina en Barcelona del Grupo Induct. Es professor de Innovación y Emprendimiento en la UPF.

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