Innovación social: cuando innovar va más allá de la tecnología

Son tiempos para la innovación social. En medio de un clima marcado por la pandemia, emergen nombres, ideas e iniciativas que destacan por haber sabido anticiparse y adaptarse a estos tiempos. Iniciativas a las que les mueve un objetivo común: transformar nuestras vidas y hacer un mundo más justo y mejor para todos.

En la sociedad de la innovación, este concepto debe ir más allá. La innovación es un elemento clave para adaptarse a los nuevos tiempos, ser diferencial y transformarse, pero lo que hace que un modelo sea exitoso es poder medir los beneficios que aporta a los ciudadanos.

De nada vale innovar si no va ligado a una cuestión social: mejorar la calidad de vida, preservar el medio ambiente, fomentar el derecho a conectarse, visibilizar la situación de determinados colectivos…

 

¿Dónde empieza la innovación social? ¿Está ya todo inventado?

Una de las características más evidentes del momento en que vivimos es su aceleración. El mundo se mueve deprisa y nos obliga a repensar nuestras prioridades. En este sentido, las startups de innovación social son la gran apuesta empresarial de este siglo. De ellas depende actuar como catalizadoras de las tendencias y retos actuales. ¿El porqué? Su ambición, visión y compromiso es provocar un cambio positivo en la sociedad.

Lo que mueve a ser emprendedor, en la mayoría de los casos, es alguna vivencia personal o cercana en la que uno se apoya para dar respuesta a esa necesidad o carencia no cubierta. Este es el caso de la startup Cuídemi: un nuevo catálogo online más moderno, sencillo y centralizado que mejora y simplifica la búsqueda de servicios asistenciales y que se define como generador de confianza.

Como apunta su fundador y director Jorge Díaz Bes:

“Todo nace de una experiencia previa. En mi caso en el entorno familiar, y desde entonces vengo monitorizando el sector asistencial en España, que contando con grandes profesionales y centros asistenciales de calidad muy alta, en general requiere orientarse más al cliente y modernizarse para adaptarse al nuevo contexto sociocultural.

 

Todo está inventado, pero no reinventado. A este sector, como a muchos otros, todavía no ha llegado la revolución tecnológica que hemos vivido en otros ámbitos. Como el retail (Amazon), el inmobiliario (Idealista) o el turístico (Booking), que priorizan las experiencias de los usuarios por encima de todo, algo que nuestra generación cada vez considera más imprescindible a la hora de adquirir un producto o contratar un servicio”.

 

pareja ancianos ipad

 

Espacios de colaboración y diálogo para la innovación social

Según palabras de este consultor, coach y emprendedor, que ha liderado diferentes iniciativas en el ámbito tecnológico y está especializado en la metodología Lean-Agile,

“Las empresas deben saber anticiparse y aquí entra en juego el papel clave de la tecnología para agilizar procesos, cuidar de la salud y mejorar la calidad de vida, poniendo en el centro a los usuarios. En Cuídemi no queremos dejar a nadie atrás. Por ello, desde la innovación y la solidaridad hacia nuestros mayores y servicios sanitarios, queremos romper con esa brecha digital y generacional existente para que accedan de forma rápida y sencilla a una información y calidad asistencial veraz, fiable y transparente”.

Innovar, alcanzar rentabilidad y hacer un negocio escalable son algunos de los objetivos que persiguen estas empresas sociales. Eso sí,  la clave está en la confianza, la base de cualquier relación. Por tanto, buscar esa honestidad y transparencia en los usuarios de nuestros productos o servicios es nuestra responsabilidad como empresa. Pero no lo único: también como clientes y consumidores. Esto se traducirá en beneficios compartidos en el corto, medio y largo plazo.

En este sentido, las startups son muchas veces decisivas para fomentar la innovación en grandes empresas y acelerar así su crecimiento. Por tanto, crear alianzas es un factor esencial para afianzar estos proyectos y generar un entorno más favorable y fructífero donde desarrollar el trabajo y cumplir los objetivos de la empresa.

 

La tecnología es el medio; las personas son el fin

En este fértil ecosistema de innovación, que hemos visto resurgir en 2020, es donde se genera una mayor unión de experiencias, colaboradores y agentes que con su visión y conocimiento aportan valor al desarrollo de estos proyectos como parte de la solución a algunos problemas sociales, para generar concienciación social y hacer mejor nuestro día a día.

Es el caso de la mencionada Cuídemi, Sociedad de la Innovación y COVIDWarriors, entre otros, que han puesto en valor algunas iniciativas sociales que merecen el reconocimiento de la industria y que sirven de inspiración a otras empresas y profesionales.

Citamos algunos ejemplos:

  1. La iniciativa dirigida por Patricia Ripoll, Derecho a conectarse, que a través de donantes de tecnología quieren poner en contacto al mayor número de pacientes y usuarios de hospitales y residencias para mayores con sus familiares.
  2. La campaña impulsada por Marcos Lechet, cuya petición ya ha llegado hasta el Gobierno, para la homologación y fabricación de mascarillas transparentes para personas sordas.
  3. O la plataforma Stimulus, que permite el uso de las TIC a personas que presentan algún deterioro cognitivo, o primeros estadios de demencia.

Para conseguir este propósito, debemos focalizar nuestra atención en las personas y no tanto en las tecnologías o herramientas. Las personas prevalecen pero las tecnologías están en continua transformación.

Es necesario poner en valor sus opiniones y darles el poder de empoderamiento de estas tecnologías. ¿El motivo? En base a sus experiencias puedan orientar y guiar a otros usuarios en su misma situación, exponer dudas, detectar mejoras o reportar información incorrecta o engañosa. Esta es la única vía para mejorar los servicios. Y por tanto, ir hacia la excelencia de la credibilidad y experiencia del usuario, aplicado a cualquier sector en el que nos encontremos: la cultura, el ocio y el entretenimiento, el cuidado y el bienestar, la educación, los seguros, la movilidad, el turismo…

 

puzzle corazón rojo madera

 

Tiempo para el compromiso y la innovación social

Ahora es el momento de actuar, de pensar en el presente observando su impacto a futuro, y es compromiso y responsabilidad de todos hacer que las cosas cambien. En palabras de Ismael Teijón, uno de los fundadores de Demium Startups, «Tenemos que planificar a largo, pero tenemos que pensar y actuar a corto plazo».

Esta es una de las bases del dilema del innovador que explica SDLI.   Las organizaciones deben decidir si invierten en explotar lo que ya son (en el corto plazo), o explorar nuevos modelos de negocio que los puedan hacer crecer (en el largo plazo). El plus: saber que ambas cosas son necesarias, los recursos son limitados y salen del mismo lugar. Sabemos que lograrlo no es nada fácil.

Lo que sabemos es que se necesita tiempo para innovar, y aquí es fundamental el contexto. Estar en el momento adecuado y que tu idea o tu innovación sirva para resolver un problema aquí y ahora. El desafío está en apostar por proyectos que mejoren de forma eficiente, sostenible y duradera la vida de las personas. Como también hacer de la confianza la clave del éxito del cambio. ¿Estamos preparados para asumir este compromiso social?

Elena Velasco

Licenciada en Filología, Máster en Marketing Digital y especializada en edición y corrección de estilo, ha trabajado como profesora de español durante más de 15 años para escuelas y empresas, como redactora en revistas y agendas culturales, en los departamentos de comunicación y marketing en la escuela de diseño IED Madrid, como copy freelance en agencias de publicidad y comunicación, colaborando en proyectos vinculados al sector seguros, eventos, innovación, salud y servicios.

Actualmente es responsable de Marketing y Comunicación en la startup Indiza Tech, formando parte de un equipo emprendedor e intergeneracional que trabaja en Cuidemi.com, con el objetivo de cambiar la conversación en torno al sector asistencial y hacer mejor la vida de los mayores y de pendientes

    Escribe un comentario

    Tú correo no será publicado.*