7 valores del Learning by Doing cómo sistema de aprendizaje

Estoy ayudando a mi hija Aina en un trabajo que le han pedido en la Universidad. Esta semana tiene que hacer una silla plegable y tendrá que salir a la Rambla de Barcelona y probarla con gente que pasa por la calle. ¡Hay que ver la madera que hemos tenido que cortar y los encajes que hemos hecho! Aina ha comenzado primer curso de diseño en ELISAVA, y está francamente muy contenta. Gran parte de las actividades de enseñanza y aprendizaje se basan en aprender haciendo, en talleres más que en clases magistrales. El Learning by doing permite aprender de los errores, buscar las razones del fracaso cuando las cosas no salen bien y como esto nos permite mejorar los resultados.

Hace dos sábados una amiga nos contaba un caso totalmente opuesto; su hijo está haciendo el primer curso de una ingeniería, y el primer cuatrimestre sólo ha hecho cálculo, álgebra, física… y está muy desmotivado. Prácticamente no han entrado en el laboratorio ni han hecho prácticas. Se está planteando seriamente dejar estos estudios.

No quiero entrar en el debate del modelo pedagógico, y valorar cuál es el modelo de aprendizaje más adecuado para formar personas que sean capaces de aprender toda su vida.

Lo que sí quisiera destacar es el extraordinario valor que el modelo de aprender haciendo cosas tiene para los alumnos, desarrollando un buen número de habilidades absolutamente necesarias en la economía del conocimiento y la sociedad de la innovación. Las siguientes:

Motivación

El alumno ve que pasan cosas, que lo que hace sirve, se puede probar. No debe entender modelos teóricos que no sabe para qué sirven, tiene que coger herramientas y convertir un dibujo en un utensilio real, en algún producto o actividad que aporte valor.

Trabajo en equipo

Difícilmente un proyecto así se puede en solitario. Habrá que trabajar en equipo, equilibrar la asignación de tareas, organizarse, delegar, ver si estamos perdiendo el tiempo o si el trabajo sale adelante, pedir ayuda a expertos en aspectos técnicos del proyecto, buscar aliados, buscar los recursos más adecuados y no perder la fe en que el equipo pueda alcanzar los objetivos del proyecto.

Trabajando en equipo empezamos a ver resultados
Trabajando en equipo empezamos a ver resultados

Aprender del fracaso

Cuando tienes que hacer un trabajo práctico, al final tienes que poder probarlo. A veces funciona y a veces no. Aprendes a analizar donde te has equivocado, encontrar las razones del error y aprender de ellos.

Capacidad de adaptación

Hemos añadido cambios a medida que avanzaba el proyecto. El papel lo aguanta todo y a veces deberemos decidir si introducimos cambios sobre el boceto original.

Emprendimiento

Se debe buscar material económico, alguien que te ayude a hacer la parte más pesada del trabajo, tomar decisiones y asumir riesgos… Si te quedas parado mirando, el proyecto no avanza. Aquí es donde el rol del profesor pasa a ser de coach. Si en lugar de escuchar y dar consejos les solucionamos el problema, no facilitamos el aprendizaje emprendedor de los alumnos.

Tecnología

Tenemos que dibujar la silla, dividirla en piezas, dibujar los encajes, hacer una maqueta, corregirla, encontrar materiales, encontrar las herramientas, ver si las herramientas que tienes son las más adecuadas o no…

Los buenos proyectos empiezan sobre el papel
Los buenos proyectos empiezan sobre el papel

Presentar el proyecto

Y he aquí el resultado final, ¡una silla! ¡Y aguanta! Ahora tendremos que defender el proyecto: una vez hemos probado el proyecto y hemos visto que funciona, hay que presentarlo en público, demostrar los resultados, ver si aguanta, tal vez entrar en una competición (sana claro)…

Cada vez son más los docentes y los centros que han integrado el aprendizaje Learning by doing en las actividades académicas, seguramente más en etapas de enseñanza obligatoria y profesional que en la universidad. Muchos centros han integrado el aprendizaje por proyectos en su CV, y en nuestro caso, ya llevamos 6 ediciones del proyecto Innolab (Tarragona con TarracoLab, el Baix Llobregat con Innobaix, Manacor con ManacorInnova, Alcoi-Mango con MangoSmile y Port de Barcelona2016 con PortInnova) nos han permitido avanzar en el aprendizaje basado en retos.

Los alumnos de escuelas participantes en Port Innova presentan sus proyectos a las empresas
Los alumnos de escuelas participantes en Port Innova presentan sus proyectos a las empresas

Destacaríamos también proyectos como Lego Leage, o el Formula Student, dónde alumnos de ingeniería tienen que hacer y pilotar su propio coche, ¡un gran reto sin duda!

¡Ya lo ves, si no sabes estudiar sentado, haz tu mismo la silla!

Joan Ras

Economista y Máster en Economía Aplicada por la UPF. Fue Socio consultor de Estrategia y Operaciones durante más de 15 años en Auren, especialmente en los sectores de la Enseñanza, Público, y Salud. Desde 2012, es Socio del grupo Induct Software (plataforma digital SaaS de gestión de la innovación abierta), y Socio Director de SDLI, agencia de innovación abierta. Es Profesor de Innovación y Emprendimiento en la UPF.

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