7 características de un producto innovador, inspirado en el Monopoly

La Sociedad de la Innovación se caracteriza entre otros, por una constante intoxicación informativa (“infoxicación“, según me gusta recordar que nos enseñó Alfons Cornella) de proyectos y nuevos productos, generalmente tecnológicos, que se desarrollan de forma constante en todas partes del mundo. Al final uno acaba preguntándose si es capaz también de participar de esta revolución de la innovación, y generar un producto innovador. Lo que nos lleva a la pregunta: ¿Qué debe tener una idea para ser innovadora? ¿Qué características tiene producto innovador?

¿Qué es un producto innovador?

En SDLI nos gusta recordar que la innovación tiene principalmente 3 requisitos:

  • resolver una necesidad no cubierta del usuario,
  • cambiar de forma significativa el estado actual de las cosas en el sector,
  • tener un modelo de negocio que lo haga sostenible en el tiempo.

Es decir: la innovación es un cambio positivo para el usuario, significativo, y sostenible.

Un producto innovador es por tanto aquel que transforma el status quo de una industria o mercado, impactando de forma significativa en la experiencia de los usuarios, o cuanto menos de una buena parte de sus usuarios.

¿Pero cómo conseguir alcanzar estos requisitos de la innovación, con el producto o servicio nuevo que estás desarrollando?

7 características de un producto innovador

Hoy os presentamos 7 de las características de un producto innovador, a partir de un producto que todos conocéis, diseñado a principios del siglo XX: el Monopoly. Un juego de mesa que, hoy en día, se ha comercializado en 26 idiomas y se calcula que más de 500 millones de personas han usado al menos una vez en su vida.

Nota importante: no es necesario que tu proyecto cumpla las 7 características del producto innovador, pero sí te recomendamos que analices tu idea con mirada crítica, y te asegures de cumplir cuantos más criterios mejor.

Empezamos.

1. Aportas una nueva experiencia del usuario.

Empecemos por lo más relevante: no hay innovación si no se resuelve una necesidad de algún usuario. Y es pertinente recordar que la experiencia de usuario se basa en la capacidad de resolver necesidades de cliente no cubiertas. Estas necesidades pueden ser prácticas, pero también sentimentales y emocionales. El Monopoly fue patentado en 1935 por Charles Darrow, un ingeniero en paro que, en plena depresión permitió a la gente fantasear sobre un tablero, con el que podrían ganar dinero en el mercado inmobiliario de forma casi ilimitada.

 

2. Simplicidad.

tablero Monopoly

Las reglas del juego de mesa más vendido del mundo son muy claras: “La idea es obtener tanto lucro que uno consiga ser el jugador más rico y si es posible el ganador”.

Como su nombre indica, el objetivo consiste en lograr beneficios y finalmente el monopolio de todas las propiedades imaginarias que aparecen en el juego. Una de las variantes es hacer partidas rápidas que finalizan cuando “el segundo jugador se queda sin dinero”.

Si miráis el éxito que tuvo en día día el iPod, o el iPhone: todo lo que ha hecho Apple son productos de un gran diseño, muy fáciles de usar, ¡incluso para los más pequeños!

 

3. Modelo de negocio innovador y escalable

Demasiadas veces innovamos en producto rompiéndonos la cabeza para mejorar sus funcionalidades. Cuando con un simple cambio de modelo de negocio tiene un impacto mucho mayor. Es lo que hizo One Dollar Shave Club, con su propuesta de modelo de suscripción para aquellos usuarios que no quieren gastarse más de 1 dólar al mes en su afeitado. Aquí hemos elaborado una guía para ayudarte a innovar en tu modelo de negocio, esperamos que te ayude.

La empresa productora del Monopoly (Hasbro), escoge nuevas ciudades entre las candidatas para figurar en el tablero cada cierto tiempo. De Monopoly sólo hay uno, pero sin duda, el hecho de adaptarse permanentemente a los requerimientos del mercado sin perder su esencia es una de sus características. Ya sea una edición de lujo, clásica, en Navidad o para celebrar los 80 años; con ciudades, calles y países cercanos o lejanos, ya sea para jugar en la sobremesa o para instalarlo en el móvil, el Monopoly es suficientemente flexible para encajar incluso como elemento promocional de empresas como, por ejemplo, Mc Donald ‘s. Y para todo ello, no necesita modificar su modelo de negocio, ni tan solo necesita invertir en nueva tecnología.

El Monopoly se adapta a la realidad de las ciudades escogidas sin cambiar las reglas del juego ni su modelo de negocio, igual que los inversores exigen a las startups antes de apostar por ellas hoy en día.

 

4. Introducción de nueva tecnología

No podíamos hablar de productos innovadores sin hablar de nueva tecnología, en la era de la innovación tecnológica. Muchos de los productos que hoy revolucionan el mercado lo hacen por el simple hecho de introducir nueva tecnología a productos, servicios o procesos. En el RadarSDLI, encontraréis múltiples casos de productos innovadores basados en la introducción de nueva tecnología. ¡Contamos ya con más de 1000 usuarios en nuestra comunidad de tendencias!

En el caso del Monopoly, en su día no aportó una nueva tecnología al sector de los juegos de mesa, pero sin duda es algo que la compañía sí ha debido hacer para evolucionar con el tiempo, mediante la creación de versiones virtuales del juego a través de aplicaciones móvil, o por ejemplo con la introducción del banquero digital en la partida, para evitar que hagas trampas.

 

5. Mucho más que un producto: aspiración de transformación social

La crisis del petróleo del año 1973 fue la que llevó al profesor Ralph Anspach de la Universidad Estatal de San Francisco, a reinventar las reglas del famoso juego, cuando después de una partida perdida con su hijo de 8 años, diseñó el Anti-monopoly. En este caso, los jugadores colaboraban para devolver la ciudad a un sistema de mercado libre.

El Anti-monopoly del profesor Anspach tiene un papel decisivo para la historia del Monopoly, ya que como consecuencia de 9 años de litigio con la empresa Parker Brothers por los derechos de la marca, tuvo que documentarse mucho durante su defensa, y he aquí que descubrió como en sus orígenes el juego se fundamentaba en las teorías georgistas del economista Henry George.

Una de sus seguidoras, Lizzie J. Magie Phillips fue la verdadera precursora del Monopoly. Activista social, progresista y feminista vio su juego como la mejor manera de convencer a la gente sobre los peligros de los monopolios y divulgar sus ideas antimonopolistas.

De este modo, en 1903 nació The Landlord’s Game, y aunque pronto fuera en la dirección contraria a las ideas que habían motivado su creación y que Lizzie no pasara a la historia como una líder con carisma, ella es la persona a quien se le ha de atribuir la creación del juego de mesa más vendido de la historia. Lizzie, sin saberlo, disponía del ADN del innovador. Y el Monopoly, un producto con propósito de transformación social.

El nombre original The Landord’s Game, se mantuvo inalterable hasta que años más tarde, Charles Darrow lo registró como Monopoly.

 

Tablero original de The Landord’s Game, el producto innovador que dio pie al juego de mesa más exitoso del mundo.
Tablero original de The Landord’s Game, el producto innovador que dio pie al juego de mesa más exitoso del mundo.

 

Pregúntate por tanto qué estás cambiando, más allá del producto tradicional de tu sector, con la introducción de tu producto.

 

6. Identidad cultural

Pero si hemos de reconocer al juego del Monopoly un verdadero cambio de paradigma, sin duda que debemos referirnos a algo extraordinario por su significado: su contribución a la caída del muro de Berlín, en 1989.

En efecto, el juego estuvo prohibido desde 1961 para evitar, decían, que la bandera del capitalismo influyera en aquella sociedad comunista. El muro, al tiempo que impedía la salida de personas, también prohibía la entrada de ideas.

Fue de la mano del Presidente Gorbachov y su Perestroika, cuando el Monopoly se puso a la venta en 1987 en la antigua Unión Soviética, y desde ese momento, tanto la gente de aquella sociedad cerrada y triste, como la del otro bando, sintieron como si el muro hubiera comenzado a derribarse “mentalmente” mucho antes de que este cayera “físicamente”.

La relación entre el Monopoly y la caída del muro la encontraréis muy bien explicada en Brought down the Berlin wall.

Imagen de la caída del Muro de Berlín
Imagen de la caída del Muro de Berlín

 

Si bien el muro comenzó a caer físicamente en noviembre de 1989, en la mente de los berlineses orientales, en 1987 ya la habían comenzado a tumbar mentalmente con los nuevos aires de cambio materializados, entre otros, con la posibilidad de jugar al Monopoly fuera de la clandestinidad.

Por tanto, pregúntate por qué tu proyecto nace en tu ciudad, qué sentido tiene, por qué puede hacer sentir a tu entorno local orgulloso de tu proyecto, y cómo va a reflejar sus valores.

 

7. Aportación a la ciencia

El Monopoly ha servido incluso para que investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, se plantearan estudiar la relación existente entre el estatus socioeconómico de una persona y su bondad, amabilidad y empatía, a partir del siguiente reto: “¿el dinero hace que seas una persona mala?”

En el experimento, sentaron dos personas a jugar al Monopoly. En otra sala, los investigadores observaban la partida examinando cada expresión de los jugadores. Uno de ellos, no tenía ninguna posibilidad de ganar, ya que cambiaron las reglas a favor del otro. Al ganador se le daban dos dados por uno al perdedor, percibía dos veces más dinero por las mismas jugadas y eventualmente se hacía mucho más rico y mucho más rápido.

Al principio, el ganador se sentía incómodo con la obvia desigualdad; la expresión corporal denotaba la injusticia de la situación. Pero de repente todo cambiaba, y a medida que acumulaba más dinero se le iba pasando el malestar, hasta llevarlo a calcular fríamente cada jugada y a reírse del perdedor. Finalmente actuaba de forma despiadada ante este.

El investigador Pat Piff, estudia las relaciones de jerarquía social, la desigualdad y la forma de emoción entre los individuos y los grupos. Y es increíble lo que descubrió, utilizando el Monopoly, sobre el comportamiento de las personas cuando se sienten ricas.

Pregúntate por tanto: ¿qué puede aportar mi producto al avance del conocimiento científico?

 

Por todo lo que os hemos explicado, y por mucho más:

El Monopoly fue un juego innovador, y todavía lo es después de más de 100 años de vida, aunque la idea inicial de emplearlo para el activismo social y pedagógico en realidad se convirtiera en todo lo contrario… ¿o no?

¿Qué otra característica definiría un producto innovador? ¿Nos ayudas? ¡Gracias por tus aportaciones!

Lluís Muns i Terrats

Coach especialista del sector público y en especial para cargos electos, ha sido sido gerente de la empresa pública y del Ayuntamiento de Arenys de Munt durante el periodo 2003 al 2011, y director durante 19 años de empresas de diversos sectores. Dispone de los estudios de Master en Dirección de Marketing por la UDG y el de Inteligencia emocional y coaching en el entorno laboral por la UB en la rama política, es el creador del juego “Implica’t, un juego de inteligencia emocional”.

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