¿Qué relación existe entre Tesla, Wilson Swan, el número áureo y el ADN innovador?

¿Qué relación existe entre Tesla, Wilson Swan, el número áureo y el ADN innovador?

¿Qué relación existe entre Tesla, Wilson Swan, el número áureo y el ADN innovador? Pues podríamos encontrar muchas conexiones, pero ahora me gustaría contaros una historia.

Clara y Núria son dos gemelas que hacen 6º de primaria, y sus profesoras les encargaron un proyecto a cada una: “haz un proyecto sobre el número áureo” a Clara y “la Revolución de la luz eléctrica” a Núria.

Clara no entendía nada del número áureo: ¿a quién se le ocurrió que 1.618 es un número importante? ¡Qué tontería! (Clara siempre reta al statu quo).

Núria obedece más, y se puso a buscar información sobre los inventores y científicos que le habían dicho: Tour, Watt, Edison, el inventor de la bombilla…

La verdad, no estaban demasiado motivadas con el trabajo. Una no entendía el encargo y la otra hacía un proyecto rutinario: Wikipedia, Rincón del vago, e ir tirando.

Las jóvenes estudiantes con ADN innovador
Las jóvenes estudiantes con ADN innovador

¿Y si…? ¿Y si encontráramos un método para motivarlas? ¿Y si miramos de hacer los proyectos desarrollando alguna de las competencias del ADN innovador?

Cuestionar, observar, trabajar en red y experimentar son competencias que hay que desarrollar en las organizaciones innovadoras, pero eso no es fácil de hacer cuando no se han trabajado estas habilidades en la universidad o en la escuela. ¿Vemos un ejemplo?

 

Retar el statu quo, cuestionar

Núria, ¿seguro que la bombilla la inventó Edison? ¿Y si buscamos más? ¿Conoces a Wilson Swan? “Es que la seño no nos lo ha dado en la lista”. Núria no se atreve a cuestionar, a poner en duda que esa es toda la información y que es buena. Clara no tiene este problema, pero en cambio se aburre con los encargos que no entiende.

Llevemos este ejemplo a las organizaciones; ¿A cuántos trabajadores les pasa lo mismo? ¿Quién osa poner en duda a su superior? La cultura innovadora requiere que el de abajo pueda poner en duda al de arriba, y eso no siempre es bien aceptado.

Observar

Venga, busquemos por internet, a ver qué información encontramos. Sí, esto lo sabemos hacer todos, pero con Clara hemos descubierto que podemos observar la naturaleza: los caracoles cumplen con el número áureo, las personas, la escultura clásica…

Por su parte, Núria ve que hay muchos más inventores y científicos más allá de los de la lista de clase (Tesla, Marconi…).

Seguramente hoy en día el acceso a la información es ilimitado, y todos estamos muy acostumbrados a realizar búsquedas por internet. Ahora bien, ¿somos capaces de mirar diferente? Salir de la caja no es fácil. Y por otro lado, ¿con tanta información, sabemos encontrar la que realmente es relevante para nosotros?

Experimentar

¿Se puede comprobar que el número áureo existe en la realidad? Pues ponemos a la familia en fila y empezamos a medir de la cabeza al ombligo, y del ombligo a los pies. ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Resulta que toda la familia estamos muy cerca de cumplir la proporción! Y Clara comienza a experimentar la proporción: ¿y las manos? ¿Y los pies? ¿Y la pantalla del ordenador? ¿Y las gafas? ¿Y si el lunes en clase mido a mis compañeros?

En las organizaciones, especialmente las más grandes, la experimentación está limitada a un grupo de elegidos (por ejemplo al departamento de I+D) y el resto lo tienen muy complicado. El miedo al fracaso y la falta de costumbre hacen que trabajemos mucho sobre el papel, y poco sobre el terreno. ¡La revolución maker debe entrar en las empresas!

Trabaja en red

Resulta que Carol, una compañera, ha encontrado un video que explica cosas de Tesla y Edison, parece que no eran muy amigos… ¡Ah! y una amiga de Clara también está midiendo a su familia. ¡Qué pasada! ¡En poco tiempo tenemos el trabajo hecho!

Fijaros qué cambio. Hemos pasado de la obligación de hacer un trabajo para la escuela, a implicarnos en un proyecto y a querer saber cada vez más, encontrar nuevas oportunidades que desconocíamos y a querer experimentar.

Y la pregunta final es, ¿qué tipo de trabajadores queremos en nuestra empresa? ¿Que hagan fielmente lo dicho o que vayan más allá y que aporten valor?

Cuestionar, observar, trabajar en red y experimentar son competencias que hay que desarrollar en los profesionales, pero eso no es fácil cuando no se han trabajado estas habilidades en la escuela.

Eso sí, la dirección de las organizaciones debe completar el ciclo, facilitando el cambio cultural, para poder desafiar el statu quo. Que se permita tomar riesgos y facilitando que estas personas puedan compartir y desarrollar proyectos de valor, es decir, el pensamiento asociacional.

Y todo esto empieza en la escuela…

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Joan Ras

Joan Ras

Socio y CEO de Induct SEA, S.L. en Induct SEA, S.L.
Economista y Master en Economía Aplicada por la UPF. Fue consultor de Estrategia y Operaciones durante más de 15 años, especialmente en los sectores de la Enseñanza, Público, y Salud. Desde principios de 2013, lidera la oficina en Barcelona del Grupo Induct. Profesor de Innovación y Emprendimiento en la UPF.

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