La revolución de la formación profesional – 1ª Parte

La revolución de la formación profesional – 1ª Parte

El mundo está cambiando radicalmente. Como explica detalladamente Juan Martínez-Barea en su libro “El mundo que viene”, publicado el año 2014, hay tres corrientes en el mundo actual que harán que este cambie radicalmente entre los próximos 2 y 8 años. Pero no es el único autor que habla de estos cambios. Enrique Dans también es conocido por sus previsiones en línea con las de Martínez-Barea, y en definitiva, en línea con lo indicado en el World Economic Forum en su informe The Future of Jobs. Recientemente, el economista Xavier Sala i Martín y el Director General de Google for Work, Isaac Hernández, también se han añadido a la corriente de investigadores que apoyan estas tesis.

Las tres corrientes que coinciden en el tiempo son:

  • Aceleración tecnológica
  • Hiperconectividad
  • Explosión de los países emergentes

Resumo a continuación los principales argumentos de Juan Martínez-Barea que justifican la afirmación que acabo de hacer, y las principales consecuencias para las personas, los profesionales, el sistema educativo y más concretamente para la Formación Profesional de cada una de estas tendencias.

  • Aceleración tecnológica. Aunque hace tiempo que se habla de una revolución tecnológica, actualmente la tecnología se encuentra en un punto de inflexión que hace que su crecimiento pase de ser lineal a exponencial siguiendo la ley de Moore. Esto hará que varias tecnologías como la computación, la energía solar, la robótica o la impresión 3D, hagan un salto espectacular que llevará a nuevas formas de trabajar, nuevas soluciones, y nuevos negocios que cambiarán el mercado financiero y laboral.
  • Hiperconectividad. Internet ha conectado el mundo. Pero no sólo internet, también los satélites o los medios de transporte, entre otros, hacen que el mundo sea mucho más pequeño que hace unas décadas. Hoy, la mayoría de los habitantes de todos los países desarrollados o en vías de desarrollo están conectados al ordenador y / o el teléfono móvil. En países como la India, cada mes se incorporan 5 millones de nuevos usuarios en internet. En pocos años, esto será una realidad en todo el mundo, y hará que todos tengamos acceso al conocimiento, a los mercados o la financiación. La situación geográfica dejará de ser una ventaja, lo que contará será la calidad de la propuesta que se haga desde cualquier lugar del mundo. Pero no sólo eso, las previsiones indican que la evolución de la tecnología, permitirá que en 5 años estemos conectados a 7 elementos (vehículos, electrodomésticos, vestuario, salud…), y este nuevo escenario marcará las competencias y capacidades de los trabajadores de éxito.
  • Explosión de los países emergentes. Sumado a las dos corrientes anteriores, se da el hecho de que los países emergentes entrarán de lleno en este nuevo mundo hiperconectado y tecnológico, posibilitando que el crecimiento personal de sus habitantes dependa de la meritocracia, es decir, sólo su capacidad de aprendizaje y su empuje personal limitarán el desarrollo de su carrera profesional y personal. En este marco, los países desarrollados estarán en desventaja, ya que los estudios demuestran que las nuevas generaciones están excesivamente acomodadas y se ha perdido la meritocracia como valor personal. En un mundo que buscará el talento de los mejores para sacar adelante los proyectos de futuro, las ganas de alcanzar el mismo nivel que los habitantes de los países desarrollados hará que los chicos y chicas de los países emergentes ganen la partida. Sólo hay que ver la velocidad de generación de startups y la capacidad de atracción de inversores que tienen los jóvenes indios en la actualidad.

La suma de estas tres tendencias, hará que entren en juego aspectos que hasta ahora no eran críticos en la posición que las personas, y por tanto los profesionales, eran capaces de ocupar y que en el futuro próximo lo serán. Entre estos aspectos, quisiera centrarme en dos que considero críticos; la meritocracia y la adaptación al entorno.

  • Meritocracia. Cada vez más, las personas tienen visibilidad por encima de las empresas u organizaciones. Las redes sociales colaboran en esta difusión de los méritos propios, pero la búsqueda de talento por parte de las empresas, también juega un papel importante. El esfuerzo personal, las habilidades, capacidades y competencias desarrolladas y la forma en que se gestionan, unido a la hiperconectividad, hace que las personas sean visibles en determinados entornos donde se busca este talento. Con la desaparición de las distancias, este es un elemento fundamental para la colaboración en proyectos determinados y, en consecuencia, una pieza clave a la hora de encontrar buenas oportunidades laborales. En este entorno, aparece un peligro: ¿qué pasará con las personas que no lleguen a destacar por sus méritos? Al igual que los mercados están sufriendo un cambio que hace que pasen de estructuras piramidales a estructuras de triángulos invertidos, en las que los productos de gama media están desapareciendo, el mundo laboral experimentará el mismo cambio, con trabajadores que aportan mucho valor añadido, y otros que serán tan fácilmente sustituibles, que perderán capacidad de negociación de las condiciones laborales.

 

Desgraciadamente, como en todos los cambios, estas personas irán a parar a los niveles más difíciles de la sociedad, por eso es tan importante, a nivel de país, conseguir que la mayoría de los ciudadanos puedan conseguir un estatus general decente en un mundo global.

  • Adaptación al entorno. Los entornos del futuro más cercano, serán entornos cambiantes, pero de cambios mucho más rápidos que los que se produjeron en las tres primeras revoluciones industriales. El riesgo de analfabetismo tecnológico es elevado y puede ser uno de los elementos diferenciadores entre los profesionales de éxito y los profesionales que tengan dificultad para encontrar un puesto de trabajo. Por este motivo, hay que adaptar el sistema educativo a las necesidades de adaptación a entornos cambiantes para que las personas no queden aisladas de la evolución, especialmente la evolución laboral.

El sistema educativo catalán. El sistema de formación profesional catalán, ya dispone de algunas herramientas que pueden ayudar a capacitar a los nuevos profesionales, por ejemplo InnovaFP, pero hay que llevar a cabo otras actuaciones. En mi opinión, algunas de estas adaptaciones deberían ir en la siguiente dirección:

1. Eliminación de los títulos de FP. Hace falta una oferta completa, variada, y concentrada de unidades formativas que permita que cada uno se cree un perfil profesional propio, excepto en los casos en que se exija una titulación para cumplir con la normativa vigente. Estas nuevas unidades formativas deberían estar adaptadas a las necesidades de cada momento y sector, y deberían sustituir a los módulos formativos. Incluso en el caso de que la titulación sea un requerimiento de la normativa para poder ocupar un puesto de trabajo, se podría hacer una oferta informando de las unidades formativas que hay que superar para poder obtener una titulación determinada. Hay que tener en cuenta que es más fácil actualizar una unidad formativa, crear una nueva o eliminar una de obsoleta, que no hacer lo mismo con toda una titulación.

2. Formación dual. Habría que potenciar la formación dual, acercándose en lo posible a las necesidades de las empresas en la formación de nuevos profesionales. Una vez introducida esta modalidad formativa al sistema de formación profesional catalán, pienso que es hora de dar un paso más para acercar un poco más el sistema dual catalán al sistema dual alemán o danés, en los que la matriculación de alumnos en la formación profesional está ligada a la contratación de estos por parte de las empresas. A pesar de ser una propuesta ambiciosa, esta debe ser una apuesta de país, y deben trabajar conjuntamente el mundo de la empresa y la educación.

3. Centros de FP. Aunque se pueden mantener los actuales centros de FP del territorio catalán con su oferta de formación profesional de grado medio, habría que disponer de menos centros que ofrezcan formación profesional de grado superior, al estilo de las universidades, donde la concentración de familias profesionales, profesores y alumnos, permita hacer esta oferta amplia y completa de unidades formativas expuesta en el punto 1. Mantenerse cerca de estos centros de referencia, haría que los profesionales pudieran mantener sus conocimientos actualizados, y formar una red de contactos que les ayudara en los retos que tengan que afrontar, a imagen de lo que ya está pasando en universidades como el MIT, Stanford o Singularity University. Este tipo de centros, harían que cursar formación profesional de grado superior, fuera tan interesante como cursar una carrera universitaria, y serían más baratos y eficientes que los centros actuales.

4. Trabajo en equipo. Los nuevos profesionales no tendrán un contrato con una empresa, serán autónomos y trabajarán por proyectos. Empresas como Google España o Iberdrola ya lanzan proyectos para los que contratan a profesionales independientes que no forman parte de su plantilla, sino que forman parte de unas bases de datos de personas con capacidades interesantes para participar en determinados proyectos. Este modelo que se extiende entre muchas empresas, se fundamenta en la reducción de las estructuras de las empresas y el aprovechamiento del talento disponible, sin necesidad de atarse a personas concretas con perfiles determinados. Pese a lo que se pueda pensar de la ética de esta tendencia, la realidad es que es necesario que los nuevos profesionales estén preparados para adaptarse a este entorno en el que prospera, y un buen modo de hacerlo es poner a disposición de las personas una oferta como la descrita en el punto anterior, con la necesaria inclusión de unidades formativas que les permitan conseguir visibilidad en un entorno tan competitivo. También es necesario que la oferta esté basada en enfrentarse a retos reales trabajados en equipo que los acerquen a la forma en que trabajarán cuando se incorporen al mundo laboral.

5. Perfil del docente. Por ello, se necesitan profesores con experiencia laboral que se mantengan activos en entornos empresariales organizativos que les aporten el conocimiento y experiencia necesarios para poder transmitir a los alumnos las capacidades, competencias o habilidades necesarias en cada momento. Esta relación se puede articular de diferentes maneras, apunto tres a continuación:

a.  Estancias formativas. El sistema educativo catalán, ya prevé y fomenta este tipo de formación, por la que los profesores pueden realizar estancias en empresas para actualizar sus conocimientos. La única pega de esta herramienta, es la limitación en el número y la duración de las estancias, especialmente las estancias de tipo B, con sustitución, que representan un gasto importante para la administración pública.

b. Compatibilidad laboral. Esta otra herramienta que también prevé el sistema educativo actual, permite que un profesor pueda dedicar hasta 18 horas a la semana a otra actividad económica fuera del centro. Esta herramienta no siempre se puede utilizar por parte de los profesores, ya que dependerá de la posibilidad de compaginarlo con el horario de permanencia en el centro.

c. Intercambio de profesionales. Mi propuesta en este punto, es que el sistema permita hacer un intercambio de profesor y profesionales de empresa que ponga al alcance de los alumnos la experiencia del día a día. Durante un período determinado, y con el fin de dar a los alumnos un conocimiento experimental de un contenido del que el profesor no tenga experiencia, se podría intercambiar al profesor por un profesional experto. El profesor, aprovecharía para hacer una estancia en la empresa ofreciendo su talento para realizar tareas que la empresa considere de interés, incluso se podría tratar de una estancia formativa para acumular experiencia en el campo en el que vaya falto. Por otra parte, el profesional estaría haciendo unas clases basadas en su experiencia que permitirían a los alumnos trabajar aspectos de la programación de la asignatura con un experto en la materia.

Se podría pensar también, en sacar provecho de la figura del experto que el sistema ya prevé, pero que prácticamente no se utiliza, salvo en contadas ocasiones como es el caso del Instituto Bonanova de Barcelona, ​​que tan buenos resultados les está dando. Podría tratarse de manera análoga a la figura de los profesores asociados de las universidades.

En cualquier caso, habría que repensar la carga lectiva y la organización horaria que permita compaginar la tarea docente y mantener el contacto con la empresa.

6. Equipo directivo. El equipo directivo del centro, debe ser un activo importante en la relación con las empresas. Además de profesionalizar la dirección de los centros, exigiendo una formación determinada y convirtiéndolo en un cuerpo diferente al de los docentes, al estilo del cuerpo de inspección, pienso que debe haber, como mínimo, dos figuras que estén totalmente liberadas de la tarea docente. Una sería la figura del director / a, y la otra sería una persona que debería centrarse en la gestión de la relación con las empresas, ofrecer servicios, hacer visitas de presentación y seguimiento, etcétera. Esta persona debe tener un claro perfil comercial que permita estrechar la relación entre el centro formativo y las empresas o entidades y debe evitar que una empresa deba tener contacto con varias personas para diferentes colaboraciones con el centro (Dual, FCT, Innovación, Asesoramiento…).

7. Organización de centros. Para facilitar la organización y adecuación de los centros de formación profesional a las necesidades del entorno, sería necesario que la composición de los cargos directivos y de coordinación fuera específica para cada centro y respondiendo a proyectos determinados, por lo que esta composición pueda variar en cada centro, y que en cada uno de ellos pueda variar en el tiempo, reconociéndola administrativamente y en cuanto al salario en todo momento.

8. Implantación. Ken Morse fundador del MIT Entrepreneurship Center dice: “Si tienes que emprender un nuevo proyecto o negocio, que sea grande o ambicioso, porque te costará lo mismo que uno pequeño y las recompensas serán, en todos los aspectos, mucho más grandes”. El tiempo es limitado y si queremos que los futuros profesionales puedan adaptarse a las necesidades que las empresas tendrán en breve, es necesario que los cambios en el sistema educativo se hagan de forma acelerada. Así pues, soy de la opinión que, en este caso, hay que actuar radicalmente, evitando las que en otros marcos son fases aconsejables, para pasar a rediseñar el sistema y aplicarlo simultáneamente, diseñando un método de evaluación capaz de discriminar las actuaciones que tienen buenos resultados de aquellas que no sean tan buenas.

Próximamente publicaré la segunda parte de la Revolución de Formación Profesional, mientras tanto, ¡estaré encantado de leer y responder vuestros comentarios!

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Daniel Bernard Vilamitjana

Daniel Bernard Vilamitjana

Dani Bernard Vilamitjana es Ingeniero técnico industrial, máster en negocios innovadores y gestión tecnológica, máster en Dirección de Empresas, máster en Prevención de riesgos laborales, y postgraduado en gestión ambiental. En el ámbito industrial ha sido ingeniero, así como director de prevención de riesgos y protección del medio ambiente en diversas empresas del sector auxiliar de la automoción. Fue cofundador de la consultoría de sistemas de gestión ISGgroup, y más recientemente fundador de la consultoría de innovación, creatividad y emprendimiento de nueces. También fue cofundador de DISSENY SINTÈTIC, una empresa dedicada al diseño, fabricación y comercialización de productos plásticos. Los últimos seis años, ha participado habitualmente como ponente en jornadas sobre innovación, emprendimiento y trabajo colaborativo. En el ámbito educativo, ha sido profesor de fabricación mecánica y ha colaborado como experto con el Ministeri d’educació, la Conselleria d’Ensenyament l’Institut Català de formación profesional, el Instituto de cualificaciones profesionales, y proyectos internacionales de investigación Leonardo Da Vinci y Erasmus. Actualmente es profesor asociado de gestión de proyectos en la Universitat de Barcelona y coordinador del Programa INNOVAFP ​​de la Dirección General de Formación Profesional.
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One comment

  1. Molt interessant l’article crec que les noves educatives que presenta es podrien aplicar no sols a la formació professional, sinó també a l’EDUCACIÓ en general. Esperem amb ansies la segona part!

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