Innovando en la gestión del gasto público

Innovando en la gestión del gasto público

Os proponemos que os toméis unos instantes para responder a la pregunta:  

¿Por qué podría ser una buena idea cortar los billetes por la mitad para obtener el doble de su valor?

Innovando en la gestión del gasto público
Innovando en la gestión del gasto público

¿Disparatado?… o simplemente innovador.

 

En el fondo, se trata de una original manera de estimular la economía de una zona o lugar sin la intermediación de los bancos u otras entidades financieras. Y al igual que sucede con las monedas de curso legal, su aceptación únicamente se basa en la confianza de los usuarios.

En la ciudad canadiense de Gaspé lo están haciendo y, además, por extraña que pueda parecer esta práctica y el sentido común pueda decir lo contrario, no violan ninguna ley. La razón para mutilarlos: dicen que los billetes no serían aceptados en ninguna otra parte de Canadá. Por lo que el dinero se queda ahí, en la región, alimentando a los negocios locales.

El Banco de Canadá afirma que la práctica no es ilegal. Aunque su portavoz Josianne Ménard, considera “inapropiado” mutilar los billetes que son “símbolo del país y fuente de orgullo nacional”.

En la zona euro, según el tratado fundacional de la Unión Europea, el euro es la única moneda de curso legal. Las que no lo son no se pueden imponer, pero ¿Qué ocurriría si un grupo numeroso de personas acordasen usar medio billete de euro?

Pues bien, el reto consistiría en alcanzar una masa crítica que permitiera su expansión y aceptabilidad. Y llegados a este punto…

¿Por qué no sustituir el dinero por galletas?

Nos gusta especialmente el ejemplo de la ciudad de Nantes, sede de la empresa LU, fabricante de las galletas Príncipe, una de las compañías más emblemáticas de la ciudad. Comprobadlo en el video que ya os avanzamos en 5 sistemas de pago local innovadores:

Y es que, el dinero es una invención sin un valor intrínseco en sí mismo que se basa en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás como forma de intercambio. 

Esto nos lleva a la siguiente conclusión: si aceptamos que el dinero, tal como lo conocemos hoy y nos explica el profesor Yuval Noah Harari “…es la más exitosa de las historias inventadas por los seres humanos, ya que es la única historia en la que todo el mundo cree”, nos será más fácil darnos cuenta que en realidad, la principal característica que guía la aceptación y el uso de un medio de pago se fundamenta en su capacidad para generar confianza entre los usuarios.

Aunque en el caso canadiense no se trate de una nueva moneda, sino de una alteración física a la moneda oficial para que el dinero no se marche de la región, el ejemplo de las galletas Príncipe o cualquiera de los innumerables proyectos de monedas complementarias existentes son tan solo muestra de los numerosos proyectos más o menos exitosos que han surgido en los últimos años.

En este contexto, y en base al convencimiento que todos los problemas tienen solución, sino, no serían problemas… y es que no hay innovación sin riesgo, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), contando con el soporte de la Comisión Europea y a través del proyecto Digipay4growth, realizó una clara apuesta innovadora única en el ámbito de las administraciones públicas: ¡crear su propia moneda!

Imagen de la campaña para la moneda local de Santa Coloma de Gramenet
Imagen de la campaña para la moneda local de Santa Coloma de Gramenet

La iniciativa del ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, no es nueva, pero ha incorporado el conocimiento de algunos de los casos de éxito más avanzados a nivel europeo, como el de la ciudad de Bristol y el de la isla de Cerdeña, de Inglaterra y Italia, y se caracteriza por qué se trata de un modelo innovador, basado en la creación y desarrollo de un Circuito de Comercio Local que utiliza un sistema de pagos local propio, gestionado directamente por el ayuntamiento.

Formado por empresas y profesionales de todos los ámbitos y sectores de la ciudad, el Circuito se aleja de iniciativas procedentes de la economía llamada no formal, social o comunitaria, ya que, y no en vano, este tipo de ecosistemas tradicionalmente surgidos de la base (de abajo arriba), suelen llegar a un tope en su desarrollo como consecuencia de la falta o de las dificultades de amparo que suele proporcionar la administración.

Nos gustaría pensar que después de tres años de estudio y desarrollo hemos aportado suficientes argumentos de valor para afirmar que el uso de una moneda local, en este caso promovido por una administración local, facilita la toma de decisiones democráticas sobre la gestión del gasto público y su impacto en la ciudad.

Además, la iniciativa convierte a la ciudad de Santa Coloma como un referente en el ámbito de las administraciones públicas innovadoras, ya que:

1. Gestionará el gasto público desde “la mejora del bien común” más que por “el ahorro económico”

Se trata de una nueva interpretación de la gestión presupuestaria que se materializa en:

  • La existencia del llamado Circuito de Comercio Local, donde la confianza no se negocia, se ejerce, y el medio de pago propio y singular que utilizan sus miembros se interpreta como una herramienta de diálogo.
  • Garantizar la credibilidad, confianza y seguridad liderando la iniciativa frente los comercios y otras actividades económicas a través de la fórmula de gestión administrativa directa, es decir, sin la intermediación de entidades financieras, grupos o entidades colaboradoras.
  • El respaldo de la masa monetaria del Circuito de Comercio Local en euros garantiza su convertibilidad.
  • Se fundamenta en una sólida regulación democrática, ya que sus miembros siguen las reglas enmarcadas en un Reglamento Municipal.

2. Medirá el rendimiento de las decisiones públicas.

Michael E. Porter, uno de los economistas más destacados e influyentes de las últimas décadas, sorprendió al mundo empresarial con la siguiente frase “me arrepiento de haber estado hablando, difundiendo y promoviendo sólo criterios cuantitativos en la toma de decisiones estratégicas”. Un poco antes, William Thomson, primer barón de Kelvin, afirmó en el siglo XIX que “lo que no se puede medir no se puede mejorar”.

En la era digital actual, cuando la infinidad de datos que se generen en internet aportan valiosas pistas a empresas y comercios sobre sus clientes, estas afirmaciones adquieren aún más sentido.

La singularidad del medio de pago del Ayuntamiento de Santa Coloma reside en la no existencia de moneda física. Este hecho, aparentemente intrascendente, actúa como un catalizador de alto valor estratégico y lo convierte en fundamental para el sistema, ya que al utilizarse únicamente dispositivos electrónicos puede procesar, estructurar e interpretar la información generada en tiempo real y facilitar la obtención de indicadores como la procedencia de los compradores, edad, frecuencia, cuota de mercado, ventas comparadas, facturación con relación al sector, etc.

Aunque disponer de información de calidad no garantiza que se tomen las mejores decisiones, hasta la fecha este tipo de datos solo se encontraban al alcance de las entidades bancarias o grandes corporaciones privadas. La administración pública se encontraba al margen.

Así pues, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet ha abierto la puerta a que las administraciones puedan planificar y ejecutar acciones para la revitalización de la economía local en base a un nuevo conocimiento, no en vano: “a ciegas es imposible hacer nada positivo”.

3. Actuará claramente bajo el imperativo ético en la gestión del dinero público.

Muy a menudo, en la gestión de los recursos públicos se excluye todo lo que sucede entre el punto donde se involucra el dinero y el momento en que se gasta, limitando el interés al principio y al final del ciclo.

El hecho que un Circuito de Comercio Local, como el desarrollado en Santa Coloma de Gramenet, permita acceder a una información rigurosa, fiable y verídica sobre el impacto del gasto público en la ciudad, también facilita –y obliga- a gestionar proactivamente su recorrido por el interior de la ciudad.

En el ámbito privado, se supone que es una necesidad conocer la rentabilidad de cada cliente, de cada producto, de cada punto de venta y de cada zona geográfica, por ello, en la gestión de los recursos públicos es mucho más que una obligación: ¡se trata de un imperativo ético!

Además, aún y tratarse de fondos públicos sometidos a una estricta regulación administrativa, el Circuito de Comercio Local facilita la gestión de la circulación de los flujos monetarios:

  • Estableciendo mecanismos antiespeculativos y antiacumulativos llamados de oxidación, como los planteados a principios del siglo pasado, entre otros, por el economista Silvio Gesell.
  • Gestionando el impacto del gasto público en la ciudad para aumentar el multiplicador económico local.

Iremos desarrollando esta temática en próximos post que estamos preparando, pero mientras tanto, te has preguntado alguna vez si:

1. ¿Los gestores públicos elegidos democráticamente conocen el impacto real de sus decisiones sobre los recursos públicos que gestionan?

2. ¿Estarías dispuesto a cobrar parte de tu sueldo en la moneda de tu ciudad?

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Lluís Muns i Terrats

Lluís Muns i Terrats

Proyectos de innovación – Administración Pública
Coach especialista del sector público y en especial para cargos electos, ha sido sido gerente de la empresa pública y del Ayuntamiento de Arenys de Munt durante el periodo 2003 al 2011, y director durante 19 años de empresas de diversos sectores. Dispone de los estudios de Master en Dirección de Marketing por la UDG y el de Inteligencia emocional y coaching en el entorno laboral por la UB en la rama política, es el creador del juego “Implica’t, un juego de inteligencia emocional”.

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