Innovación útil vs. Innovación inútil: ¿qué tipo de innovación estás haciendo?

Innovación útil vs. Innovación inútil: ¿qué tipo de innovación estás haciendo?

Llegué a “la utilidad de lo inútil”, de Nuccio Ordine, a través de Manel Muntada (¡gracias!) tras una sesión de formación a Innogent de la Generalitat de Catalunya. En su libro, Ordine reivindica aquellas actividades que “no sirven para nada”, en contra del utilitarismo que reina nuestros tiempos. La pregunta es obvia en este blog: ¿es realmente útil la innovación que estamos haciendo?

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine
La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine

La innovación está en todas partes. En Estados Unidos la palabra “innovación” aparece más de 30.000 veces en reports corporativos anuales o trimestrales, en 250 títulos de libros de negocios publicados durante el último trimestre, y en el 30% de los programas de business schools como elemento clave de su misión. Una búsqueda rápida en Google de la palabra “innovación” nos da 54,6 millones de resultados. Se hacen películas de Steve Jobs. Mark Zuckerberg o Elon Musk son héroes de nuestros tiempos… ¡La innovación es cool! Pero…

El 15% de nuestros jóvenes universitarios no encuentran trabajo, y se ven obligados a buscarlo en el extranjero. Un 40% de los españoles no se sienten motivados ni comprometidos en su trabajo. Además, un 28% de españoles está en riesgo de pobreza. Y más de 30.000 personas han muerto cruzando el Mediterráneo desde el año 2000 (3.000 han sido este año), por razones tan distintas como la guerra, la penuria económica, o el medio ambiente.

¿Qué rol juega la innovación en este contexto? ¿Es útil? ¿Para qué y para quién? ¿Cómo podemos hacerla verdaderamente útil?

La innovación en las cuchillas de afeitar de Gillette
La innovación en las cuchillas de afeitar de Gillette

Me ha resultado imposible contestar a estas preguntas sin separar las respuestas en tres puntos de vista: materialista, humano y social.

La utilidad de la innovación: el punto de vista de la empresa

La innovación sirve para que las empresas de siempre sobrevivan. O mueran a manos de otras más creativas. Los datos son incontestables:

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Carlos Osorio nos contaba hace unos días en Deusto, que General Electric es la única que se ha mantenido en este listado desde el primer día. La innovación es útil para asegurar el negocio. Más concretamente, la innovación genera una serie de beneficios tangibles, que resumo en tres:

  • La innovación permite crear nuevos productos y servicios de forma más rápida, y más adaptados a las necesidades reales de los clientes y usuarios.
  • La innovación, te permite hacer crecer tu negocio tres veces por encima del crecimiento de las empresas que no innovan.
  • La innovación permite atraer al mejor talento a tu organización, porque queremos trabajar en empresas innovadoras.

Es evidente la utilidad materialista de la innovación. Cuánto más inviertes en innovación, mayor probabilidad de éxito empresarial. Pero esto ya lo sabíamos, ¿verdad?

La utilidad de la innovación: el punto de vista de las personas

La innovación empresarial necesita de inversión para crear algo aparentemente inútil para triunfar:

Me refiero a lo que llamamos “cultura de innovación”, de la que ya he hablado y que incluye elementos como:

  • Creación de espacios (físicos o digitales) libres para la conversación y el aprendizaje.
  • Sistemas de reconocimiento a la participación.
  • Trabajos en equipos multidisciplinares en relación a proyectos cross de alto impacto para la organización.

Somos seres sociales. Nos sentimos mejor cuanto más en conexión estamos con quienes nos rodean. Las empresas colaborativas y que generan oportunidades de participación reales tienen empleados más motivados y felices (“¿inútil?”), y gracias a ello superan en beneficios en un 20% a las empresas en el cuartil inferior de motivación (¡”útil”!).

El proceso de innovación obliga a destinar tiempo a cosas aparentemente inútiles.

El proceso de innovación requiere que las personas implicadas quieran conocer y descubrir “la verdad” acerca de las necesidades de clientes y usuarios, sin pensar en el beneficio material que van a obtener por ello. Por eso es importante la motivación intrínseca de los participantes, más que la extrínseca. El proceso de innovación es un proceso complejo de cuestionamiento, de aprendizaje, y de desarrollo personal. Debemos, por ejemplo:

  • Querer generar conocimiento acerca del usuario, sin pensar en la solución que les vamos a ofrecer. Es lo que llamamos empatía.
  • Destinar tiempo a sentarnos y discutir insights, retos de innovación e ideas.
  • Ser capaces de generar multitud de ideas que sabemos no irán a “ninguna parte”.

El proceso de innovación necesita de tiempo para que las personas hagan su proceso de aprendizaje, desarrollen su conocimiento, lleguen a sus conclusiones, y puedan realizar sus propuestas. Requiere que las personas implicadas cojan confianza, aprendan a tomar decisiones en entornos de riesgo. Y a hacer propuestas que no tienen por qué ser bien recibidas. La innovación requiere de este desarrollo de competencias y actitudes de las personas implicadas, algo aparentemente inútil, pero en realidad estrictamente necesario. Preguntadle a IDEO. No me cansaré de compartir su método.

La innovación de hoy no es posible sin una gran base de “inutilidad” previa:

Pongamos el ejemplo que aparece en el libro de Ordine, en concreto el que utiliza Abraham Flexner en su manifiesto: Guillermo Marconi, el gran inventor de la radiotelegrafía. Marconi es el emprendedor, el Steve Jobs de ayer. Pero en realidad Marconi lo que hace es aprovecharse del conocimiento previo generado de forma desinteresada, por el simple placer del saber, de científicos y matemáticos como Clerk Maxwell o Heinrich Hertz (¿os suenan las frecuencias hertzianas?). Marconi es simplemente inevitable. Y no hay Marconi sin Maxwell ni Hertz.

En 1899, Marconi estableció comunicación radiotelegráfica con el Canal de la Mancha.
En 1899, Marconi estableció comunicación radiotelegráfica con el Canal de la Mancha.

Necesitamos ofrecer, por tanto, oportunidades a las personas que buscan generar nuevo saber de forma crítica y desinteresada. Aunque sea para que luego otros se beneficien (lo que debería hacernos reflexionar sobre cuáles son los estudios universitarios realmente útiles). Y no parece que vayamos en la dirección adecuada.

Evolución del sector científico en España
Evolución del sector científico en España

La utilidad de la innovación: el punto de vista (social) de la sociedad.

La inutilidad verdaderamente útil de la innovación

¿Qué es lo que queremos ser? ¿qué es lo que queremos dejar como legado? ¿Para qué queremos ser innovadores? Y es importante recordar que esto aplica tanto a personas, como a organizaciones.

Como ya comentamos cuando hablábamos de empresa abierta, en las organizaciones realmente innovadoras, el propósito social de la organización está por encima de su modelo de negocio. Las organizaciones realmente innovadoras buscan conseguir algo intrínsecamente “bueno” para la sociedad a través de la innovación. Algunos ejemplos:

  • Kaboom! busca permitir que los niños del mundo tengan espacios públicos seguros donde divertirse. Su mantra: “we measure our success by looking at what happens after we leave”. ¡Lo importante es el legado! Leed su historia.
  • Esta semana vi el documental: La sonrisa verdadera. Juanma se lleva a su hermano invidente y autista a una aventura: un viaje en tándem desde Cuenca al Atlas, Marruecos. Y hacen un documental, que deja un legado, unos valores, al espectador.

No es baladí, si pensamos en el futuro que la innovación tecnológica está sembrando con la digitalización absoluta, creando sociedades abundantes, pero con cada vez mayor dificultad para acceder al trabajo. Ver este gran artículo de Xavier Ferràs. Es evidente que necesitamos convertir la innovación en algo útil desde el punto de vista social.

Como decía Barack Obama: “la innovación es aquello que permite mejorar nuestras vidas”. Estamos de acuerdo.

Sociedad de la innovación: la verdadera utilidad de la innovación

Después de darle vueltas a Ordine, pienso que tenemos la responsabilidad de impulsar y promover una innovación empresarial (materialista, utilitarista, sí) más humana para el desarrollo de las personas, y más social para asegurar nuestro progreso equitativo como sociedad y especie. Esto es de hecho lo que llamo la Sociedad de la Innovación. El punto en el que hacemos que la innovación sea algo verdaderamente útil (o inútil, depende de cómo se mire).

En definitiva: la innovación, o la hacemos humana y social, o será inútil, aunque de ella se beneficien algunas empresas aventajadas mientras tanto.

¿Estás de acuerdo?

Gracias por llegar hasta aquí. Si te ha parecido interesante, me encantaría que dejaras tu opinión en los comentarios, o bien que sigamos la conversación en las redes. Todo sea por hacer una innovación realmente útil.

No dejéis de leer a Ordine. Un abrazo, ¡y a impulsar la Sociedad de la Innovación!

 

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Ignasi Clos

Ignasi Clos

Socio y Director de Proyectos de Innovación Abierta en Induct SEA, S.L.
Graduado en Negocios y Marketing internacional. Fue consultor de internacionalización en las oficinas de los Estados Unidos de Acc10 (Nueva York y Miami) durante 2 años, consultor de Estrategia y Operaciones en Deloitte, SL durante 4 años, y desde 2010 está involucrado en el mundo de la innovación y el emprendimiento, como consultor para pequeños emprendedores, y como Socio Director de Proyectos de Innovación Abierta en la oficina en Barcelona del Grupo Induct. Es professor de Innovación y Emprendimiento en la UPF.

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