Hackear el producto, o cuando la innovación viene del usuario

Hackear el producto, o cuando la innovación viene del usuario

Los libros de innovación nos cuentan la famosa historia de cómo Kodak dejó escapar la oportunidad de la cámara digital a pesar de salir el primer prototipo de un intraemprendedor de la compañía. En cambio, esta oportunidad de disrupción del mercado sí fue aprovechada por Nikon. Es decir, la industria de la fotografía se utiliza para representar y definir muchas veces la importancia de apostar por la innovación. Hoy, volvemos a esta industria, para hablar de innovación abierta. ¡Síguenos!

La innovación abierta lleva a los usuarios a hackear productos de todo tipo
La innovación abierta lleva a los usuarios a hackear productos de todo tipo

Este ejemplo de innovación desde el usuario nos llega de una web de fotografía, que recogía la experiencia del fotógrafo Rutger Geerling cubriendo festivales y grandes eventos musicales. En estos tipos de eventos, el fotógrafo suele llevar dos cámaras, cada una con un objetivo distinto que va alternando según las necesidades, para evitar estar cambiando de lente. Y el problema que detectó con los años es el creciente número de robos de lentes en estas situaciones. El objetivo de la cámara que queda colgando, en un lateral o detrás del fotógrafo, es muy fácil de sacar, solo pulsando un botón. No es necesario cortar la correa de la cámara, ni hacer una sacudida, se desmonta en segundos y el fotógrafo puede que ni lo perciba en aquel instante.

Así que, a través de una serie de prototipos y con la ayuda de la impresión 3D, el fotógrafo consiguió crear un accesorio con un coste inferior a 1 dólar, que dificulta mucho poder robar el objetivo de forma tan rápida. Se trata de un simple anillo plano, colocado entre la junta del objetivo y la cámara que cubre el botón para desencajar el objetivo.

Creo que es un claro ejemplo de una innovación que parte de una necesidad real del usuario, esto es, la innovación abierta, que hubiera tardado meses o años en ser percibida por la propia marca como relevante, y que intenta proponer una solución al problema. Pero en este caso se va un paso más allá y se libera el archivo gratuitamente con el anillo para que pueda ser utilizado libremente e impreso en cualquier impresora 3D. Además, los creadores están abiertos y receptivos a modificaciones, mejoras y adaptaciones para otras marcas o modelos de cámaras.

Este tipo de innovación, entraría en lo que Von Hippel llama “free innovation”, que muy bien resume Julen Iturbe en este post.

¿Conoces otros casos de la llamada “free innovation”?

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Francesc Balagué

Francesc Balagué

Director de Proyectos de Innovación Educativa en Induct SEA, S.L.
Francesc Balagué es maestro de educación primaria, psicopedagogo, doctor en multimedia educativa y emprendedor de varios proyectos. Siempre con la inquietud de innovar, revolucionar la educación y seguir aprendiendo, ha escrito varios libros y mantiene activos diferentes blogs.

2 comments

  1. Hola, Francesc.
    Gracias por la referencia. A veces resulta difícil de entender que sean los usuarios quienes vayan claramente por delante de la industria pero es que, como bien indicas, cuando una necesidad insatisfecha y el “fabricante” no mueve pieza, la gente no espera. De esto escribiré en breve un post: “El usuario no espera” 😉

  2. Pingback: Bitacoras.com

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