El reto de los 90 días: cómo poner la innovación en marcha de forma ágil

El reto de los 90 días: cómo poner la innovación en marcha de forma ágil

Innovar está de moda.

Por lo menos entre un segmento de las empresas y organizaciones de este país.

Entras en Amazon y te aparecen más de 3.400 libros de innovación en castellano, así que sí, hay interés.

Pero la mayoría son teóricos.

Procesos largos, complejos y aplicables a grandes compañías.

Con estos mimbres, muchas empresas acaban confundiendo innovar con hacer proyectos y no es lo mismo.

Todos tenemos ideas.

Y las podemos convertir en proyectos.

Podemos ser emprendedores o crear nuestro propio autoempleo.

Pero en una empresa, en una organización asentada, no vale sólo hacer proyectos.

Necesitamos que esos proyectos tengan sentido.

Que respondan a los retos de negocio de la organización.

Ojo, pueden ser a largo plazo, explorar oportunidades radicales en los límites del negocio actual, que generen beneficios en los próximos 3 años.

Y además necesitamos que ese proceso sea ágil.

Aplicar la estadística:

  • muchas ideas,
  • testarlas lo antes posible para aumentar la probabilidad de encontrar buenos negocios,
  • tirar el 90% de las ideas a la basura en 90 días.

Porque en sectores como el de alta tecnología, apenas el 1% de los lanzamientos tiene éxito. Así que no estamos para malgastar recursos.

Por eso, en Innolandia.es hemos creado una herramienta para conseguirlo: el kínder garden.

Un proceso de 90 días en el que un único equipo de alto rendimiento, los cracks de tu organización, trabajarán de forma sistemática para intentar validar un modelo de negocio.

Con 3 horas a la semana, durante 3 meses tienes muchas probabilidades de completar el proceso de validación. Aunque te confieso que tendrán que hacer deberes individuales fuera de ese tiempo.

Porque la misión del responsable de innovación no es hacer proyectos. Incluso no es sacar nuevos productos. No.

Tu trabajo es crear las condiciones para que el resto de la organización quiera innovar por voluntad propia. Inyectar el ADN de la organización con el virus de la innovación.

Y el kínder garden te puede ayudar a hacerlo.

1. Definir retos, estrategia y equipo

¿Cómo funciona el Kínder Garden?
¿Cómo funciona el Kínder Garden?

Sin una diana a la que apuntar, una flecha puede dirigirse a cualquier sitio.

Por tanto tu primer trabajo es definir los retos estratégicos de innovación de la empresa.

Las áreas en las que vas a centrar los esfuerzos de exploración de ideas y generación de modelos de negocio, que puedan convertirse en proyectos reales.

Los retos estratégicos de innovación están íntimamente ligados a las oportunidades de negocio. Y ese trabajo sólo lo puede hacer el equipo de liderazgo.

Comité de dirección, consejo de administración, gerente…

Depende cuál sea la estructura de tu empresa. Pero es su trabajo. Y tú estás para ayudarles a hacerlo.

Con un máximo de 3 retos para los próximos 2 años, ya tienes bastante. Ahora debes dar un paso más para implantar la innovación ágil en tu empresa, respondiendo a dos preguntas:

  • ¿Cómo lo voy a hacer?

La estrategia de innovación. ¿Apuesto por innovación abierta o cerrada?

¿Apuesto por innovación incremental o radical? ¿En qué me voy a centrar: productos, procesos, organización, marketing, modelo de negocio?

  • ¿Quién lo va a hacer?

Cada empresa es un mundo, pero yo siempre recomiendo que abras al máximo los equipos de innovación, con personas de diferentes áreas y sensibilidades.

Porque si solo creas equipos con personas del departamento de I+D+i, al final acabaréis creando un gueto. Y os convertiréis en los “locos de las batas blancas”.

Por mi experiencia, cuando creas tu primer equipo kínder garden, lo que mejor funciona para seleccionar las personas que van a participar es pedir voluntarios.

Siempre hay mentes inquietas en las empresas. Tu trabajo es localizarlos y ofrecerles unas condiciones especiales para innovar: tiempo, espacio e incentivos.

Y verás lo que sucede cuando sacas a los cracks de su día a día.

2. Explorar oportunidades

Una vez que sabes a dónde vas, qué buscas y quién lo va a hacer, toca empezar a currar.

Y antes de empezar a parir las primeras ideas (que irán orientadas a problemas a corto plazo, normalmente), tienes que remover la coctelera.

Empezar a explorar. Y para ello puedes aplicar diferentes herramientas:

  • Fertilización cruzada. Consiste en sacar a personas de un área y llevarlas a otra, para ver los problemas a solucionar de otra forma. Por ejemplo, llevar a gente de operaciones a visitar a clientes o a observar el comportamiento de compra. Son personas que no están viciadas y, con cierto conocimiento, pueden ofrecer visiones completamente diferentes del problema, que ayuda a disparar la creatividad.
  • Océanos azules. No es fácil encontrar un océano azul, porque además, están a un paso de los agujeros negros. Pero realizar el análisis de la curva de valor de tu empresa y de la industria te puede ayudar a identificar huecos estratégicos. Necesidades no cubiertas, sobre las que poder crear nuevos productos y servicios. Se trata de dar tres pasos atrás y analizar el problema desde lo alto de la torre y no en el fango de la trinchera.
  • Open innovation. Siguiendo la metodología de Induct, puedes interactuar con personas de tu red, más allá de tu empresa, para identificar tecnologías que puedas aplicar a responder al reto estratégico. Porque hay más cerebros fuera de tu empresa que dentro. Así que, ¿por qué no aprovecharlos?
  • Design Thinking. Cuando buscas atacar problemas de usuario, en una estrategia market pull, debes conocer al máximo como es. Ponerlo en el centro del diseño de tus soluciones, más allá de la tecnología que dispongas. Empatizar con él, observarlo y entender por qué se comporta así. Porque lo normal, es que el problema que tú crees que tiene no sea real.

3. Generación de ideas y selección de las más potentes

Durante la fase anterior de exploración, seguro que han ido saliendo un montón de ideas, que el responsable del kínder garden (o sea, tú o alguien de tu equipo) debe ir anotando.

Y con el tiempo de maduración, es posible que vayan evolucionando.

Aun así, en la metodología del kínder garden, siempre hacemos una sesión específica de creatividad, en la que se trata de generar nuevas ideas, aplicando diferentes técnicas.

Abrir el campo al máximo.

Sin restricciones.

Como si estuvieras en el mundo mágico de Disney donde todo fuera posible.

¿Cómo si no surgió la idea de coches autónomos u órganos humanos impresos en material 3D? Rompiendo nuestros paradigmas y restricciones mentales.

El siguiente paso es elegir.

Sobre la batería de ideas que has ido generando, necesitas seleccionar aquellas con mayor potencial. Yo suelo hacerlo en dos etapas:

  • Lista corta: se trata de quedarte con 2-3 ideas máximo, con las que empezar a trabajar. Tienes diferentes técnicas:
    • Votación individual de los miembros del equipo
    • Agrupación de ideas individuales para construir algo más grande
    • Consenso entre el equipo
    • Crowsourcing, sacando las ideas fuera del equipo y pidiendo la participación de compañeros, clientes, proveedores…
  • La prueba del algodón: las hipótesis del modelo de negocio. En el kínder garden, cualquier idea que pase hacia adelante debe ser capaz de construir un modelo de negocio hipotético de cómo generará valor / ingresos.

Y si alguna idea no pasa esta prueba, es que no merece la pena dedicarle tiempo y recursos.

Terminamos esta fase con 1-2 ideas de las que hemos generado las hipótesis del modelo de negocio que pensamos lanzar al mercado.

Y debes presentarlas al comité de dirección, para asegurar que están alineadas con las oportunidades estratégicas y luego no hay sorpresas.

4. Validación y prototipado: problema y solución

Llegados a este punto toca enfrentarse con la cruda realidad.

Convertir un montón de powerpoints en algo real que podamos mostrar a clientes de verdad, para que, con muchas probabilidades, nos digan que no les interesa.

Aplicando las herramientas de customer development de Steve Blanck, debemos validar dos cosas, antes de pedir dinero al comité de dirección para desarrollar el proyecto:

  • Validar el problema

Se trata de salir a la calle, para hablar con usuarios reales potenciales de nuestro producto, para que nos confirme si el problema que nosotros pensamos que tienen es real.

Esto se hace a través de entrevistas con usuarios reales, que nos cuenten cuál es su problema y profundicemos en conocerlos, para saber cómo se informan, cómo deciden comprar y si estarían dispuestos a hacerlo.

Dice Steve Blanck que un cliente potencial es alguien que reconoce que tiene un problema, ha intentado resolverlo de forma “artesanal” y tiene presupuesto.

  • Validar el mercado

Muchas veces, una buena idea no es un buen negocio. Porque hemos encontrado un nicho de clientes con el problema. Pero el nicho es demasiado pequeño. ¿Realmente queremos dedicar esfuerzos a un mercado sin rentabilidad?

  • Validar la solución

El último paso es construir un prototipo mínimo viable, para poder enseñar a los clientes potenciales. No será perfecto. Pero tampoco cutre.

Se trata de fijar reuniones o lanzar pruebas de “concepto” a usuarios reales, para aprender lo máximo posible sobre el uso que hacen de él, como lo utilizarían, que mejorarían….

Para entrar en un ciclo de iteración y mejora del prototipo.

El proceso de kínder garden termina a los 90 días. Puede ser que hayas validado el modelo de negocio o no. Puede que decidas pivotar, cambiar alguna de las variables y volver a probar.

Si lo has validado, ¡enhorabuena!

Ve corriendo al comité de dirección y pide presupuesto para preparar un prototipo más avanzado que lanzar al mercado lo antes posible y comprobar si hay clientes dispuestos a pagar por él.

Pero también creo que con 3 meses de trabajo intenso, debes ser muy honesto y si la idea no pinta bien, directamente la descartes.

Sólo así conseguirás un proceso de gestión de ideas ágil, realmente útil para la organización.

Si quieres empezar a innovar: Curso gratuito de herramientas para innovadores

¿Conocías la herramienta kínder garden? ¿Cómo pones en marcha la innovación en tu organización? Si este artículo te ha gustado, ¡compártelo! Y si quieres usar el método kínder garden en tu empresa, ¡contáctanos!

Sobre Ángel Alba:

Foto Ángel PuertoLicenciado en ADE por ICADE (Madrid) y MBA Executive por Fundesem Business School, además de cursos de especialización en innovación por la EOI, el MIT o Stanford. Durante más de 13 años he estado trabajando en el sector de la innovación, primero en Procter&Gamble en España durante 7 años y después como Director del primer centro tecnológico de consultoría de España, el CGCE. Mi trabajo consiste en ayudar a que las organizaciones y emprendedores innoven de forma sostenible y continua y en diseñar nuevos productos y servicios con herramientas ágiles, como Design Thinking o Lean Start-up. Fanático de U2, y aprendiz de cocinero de fin de semana.

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Induct
Induct Software proporciona, a través de su software as a service, la posibilidad de crear, en la nube, comunidades de innovación abierta, que permiten a las organizaciones diseñar, gestionar, controlar y medir sus propios procesos de innovación, desde la creación de ideas hasta la implementación y evaluación final de los proyectos de innovación.

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