6 Pasos para crear una startup: Paso 1 Definir el producto o servicio

6 Pasos para crear una startup: Paso 1 Definir el producto o servicio

El objetivo de esta sección es compartir los 6 pasos que he podido definir en la creación de una empresa. Espero poder simplificar un proceso complejo donde cada empresa tiene circunstancias diferentes y empujar un poco a todos aquellos que dudan o no saben qué pasos seguir. Crear una empresa es la mejor decisión en la que me he aventurado y me hace feliz cada día. Los pasos que voy a contar se dividen en: El producto/servicio, el mercado, los proveedores, la inversión, la decisión, y el crecimiento.

6 Pasos para crear una startup Paso 1: Definir el producto o servicio

Paso 1: Definir el producto o servicio

Nos encontramos en el punto de partida. Es el momento que marcará los siguientes años de tu vida si finalmente te lanzas a por la startup. Por eso mismo es tan importante, ahora que existe un abanico infinito de posibilidades, centrarse en aquello que te apasiona. No lo que se te da bien, ni lo que dicen que sabes hacer, ni lo que has hecho en los últimos años. Encuentra aquello que te apasiona y focalízate en eso. El proceso para crear una empresa nueva y hacer que funcione es duro y hay tantas dificultades que si no tienes pasión por lo que haces no lo vas a conseguir. Hay que luchar mucho durante un periodo de tiempo relativamente largo antes de ver resultados, y es algo que puede hacer que te desanimes o abandones.

En cambio, si haces algo en lo que crees, algo que te gusta de verdad, vas a conseguirlo. Esto nos lleva a un concepto simple que es lo que más me ha servido para salir siempre adelante. Frente a las dificultades, me repito a mi mismo: “Pase lo que pase, sé que lo voy a hacer. Lo voy a conseguir. No hay nada que pueda impedirme que lo intente hasta conseguirlo. Estoy convencido que lo haré”. Y esto, por sencillo que pueda sonar, es lo más importante de todo. Estar profundamente convencido, y repito profundamente, de que vas a hacer lo que te propones. Cuando entras en esta mentalidad, cualquier dificultad se convierte en un motivo más para superarla y conseguir lo que quieres. Se trata de una retroalimentación constante ya que cuantas más dificultades has superado, más fuerte eres, y te dices a ti mismo: “¿Si ya he pasado por todo esto, ahora esta tontería me va a hacer aflojar?” No. Y sigues adelante.

En mi caso, después de 8 meses de intentar fabricar el producto adecuado con muchos retrasos, sin éxito y habiendo recibido una primera producción completamente defectuosa, me encontré en un punto muerto. Pude devolver esa producción sin haber anticipado ningún pago, por lo que estaba en mis manos decidir qué quería hacer. Podría haber quedado todo ahí, en una anécdota de que un día quise montar una empresa. Pero no. Eso hizo que, por convencimiento y pasión, por voluntad y tozudez, me dijera: “un día me prometí que no pararía hasta conseguirlo y eso es lo que voy a hacer”. Y eso mismo hice. Busqué alternativas y en una semana estaba visitando otras fábricas. En dos meses estaba lanzando el e-commerce con un producto diez veces mejor. Lo conseguí.

Y es que a veces, cuando piensas que el camino recorrido ha sido inútil y estás muy lejos, puede ser todo lo contrario. Puede ser que estés muy cerca sin verlo todavía, así que no hay que rendirse nunca. Te podrán surgir problemas, te podrán decir que no estás preparado, que no tienes los conocimientos, que no hay mercado, que no sabes del tema. Lo que no te podrán quitar es la convicción de saber que vas a hacerlo hasta conseguirlo. Si te crees esto eres invencible. Puede haber personas con más capacidad, más estudios, y más talento. Pero para emprender no se trata de eso. Se trata de los motivos que te lleven a hacerlo, y si son auténticos, lo conseguirás. Y no es que lo diga yo, es que se ha visto a lo largo de la historia varias veces. Como por ejemplo cuando los Hermanos Wright, sin prácticamente recursos ni conexiones, fueron los primeros en conseguir hacer volar un avión pilotado por el hombre. Pasaron por delante de Samuel P. Langley, un personaje con un talento increíble, financiación y que pudo contratar a las mejores mentes del momento. Cuando los Wright lo consiguieron antes que él, Langley en vez de mejorarlo y sumarse a la revolución, abandonó. O como cuando Apple fue creada des de cero por dos veinteañeros que revolucionaron el mundo del ordenador personal y en 6 años ya tenían 3.000 empleados. ¿Por qué? Porque les apasionaba lo que hacían.

Volviendo a la Tierra, aunque no pienses en hacer volar aviones o crear un Apple, para escoger producto o servicio hay que hacer un ejercicio de introspección. ¿Qué es lo que me gusta? ¿Qué quiero conseguir? ¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar? ¿A qué me quiero dedicar en cuerpo y alma los siguientes años de mi vida? Ya sea la mountain bike, el buceo, las finanzas, las orquídeas, la moda, los bañadores, las redes sociales, internet, el vino, los zapatos, o los peces, escoge aquello que te haga feliz. Es un feeling que viene des de dentro de uno mismo y te hace sentir que estás en lo correcto. Es un momento para soñar sin prejuicios ni preconcepciones. En el segundo paso ya veremos si hay mercado y si es viable, pero de momento toca dejar libre la mente y buscar aquello que te gusta de verdad.

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Adrià Gusta

Adrià Gusta

Fundador de Feners en Feners
Fundador de Feners, startup del sector moda. Graduado en Negocios y Marketing Internacional en ESCI-UPF. Ha estudiado en Finlandia y trabajado en Nestlé UK. Le apasionan los productos, las marcas y las empresas éticas y felices. Cree que la generación millennial va a cambiar el mundo. Le encanta la bicicleta de montaña y viajar. 

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