5 formas de implicar a los estudiantes en los procesos creativos

5 formas de implicar a los estudiantes en los procesos creativos

Cada semana trabajamos con profesores, coordinadores y directivos de centros educativos, y no son pocas las veces que nos planteamos las dificultades a la hora de implicar a todos los miembros del grupo cuando se trabajan procesos de creatividad. Normalmente son los más introvertidos los que fácilmente se quedan al margen. ¡Y no lo podemos permitir! Seguro que tienen ideas que pueden ser valiosas y vale la pena que las compartan.

Esta duda surgió en la última sesión de buenas prácticas de Qualicat, donde algunos de los miembros de Induct como Joan Ras y yo mismo explicamos la metodología de innovación que aplicamos a nuestros proyectos, como el Innolab. Jordi Mengual del IES Esteve Terradas explicó también como gestionó la creatividad en el aula durante la participación de su escuela en el Innolab.

Jordi Mengual, Héctor Gardó y Joan Ras
Jordi Mengual, Héctor Gardó y Joan Ras

La creatividad y la innovación, no ligan muy bien con la autoridad, por lo tanto, debemos buscar otras estrategias más allá de la obligación. Se trata de hacer pull (tirar) y no push (empujar).

Aquí tenéis las 5 recomendaciones:

  1. Hacer grupos

En el momento de compartir ideas, el aula entera puede hacerse demasiado grande para determinadas personas. La vergüenza e inseguridades aparecen, bloqueando cualquier idea. Una buena estrategia, una vez dadas las directrices, es dividir en grupos. En un escenario más reducido, los introvertidos se pueden atrever a participar y tienen un rol más claro en el grupo pequeño.

  1. No dejar que los extravertidos monopolicen la sesión

No todos somos iguales, y siempre, en todos los grupos, encontramos estudiantes mucho más participativos que otros. Esto puede confundirse con su implicación e incluso hacernos pensar que son más creativos que los otros. Es nuestra responsabilidad como facilitadores crear un ambiente propicio para generar confianza. En algún momento, cuando vemos que la participación está siendo dominada por los extravertidos, debemos actuar. No se debe hacer poniendo aún más presión con frases como “Abel, no has dicho nada, ¡di alguna idea!”. Así, solo añadimos atención sobre la su figura, y será contraproducente. Debemos de utilizar frases como “¿alguien más que no haya hablado quiere explicar su idea?”. De esta forma ponemos un foco compartido en todos los introvertidos y controlamos a los que ya han participado mucho.

  1. Pausas mentales

A veces nos estresamos intentando generar muchas ideas que resuelvan el problema que tenemos entre manos. Debemos de asumir que hay un punto de aleatoriedad en cuanto a la generación de ideas. Tal vez estemos cansados, poco inspirados o simplemente no tenemos ganas de participar. En estas situaciones, la mejor opción es hacer una pausa mental o break. Por mucho que nos esforcemos, será difícil que nos aparezca alguna idea de valor si no estamos en las condiciones adecuadas. Por esta razón, recomendamos hacer un break (café, deporte, leer, etc.) y volver con más fuerza después. En las escuelas, debería de ser igual. Si algún alumno no está predispuesto, es mejor que se tome un rato para él mismo, y vuelva más relajado y motivado. Este concepto de pausa mental y su explicación neurocientífica lo trabaja muy bien Laia Casas, muy recomendable.

  1. Brainwriting en vez de Brainstorming

En ningún caso son excluyentes. Ahora bien, escribir las ideas, en vez de compartirlas en voz alta, puede ser una forma de implicar a los más tímidos. Escribir les da intimidad y tranquilidad para poder dejar fluir sus ideas y reflexiones. Una buena secuencia sería empezar escribiendo y después compartir en voz alta. Con la idea escrita, sin tener que improvisar, les hará menos vergüenza participar y no tendrán tanto miedo a equivocarse o quedarse en blanco.

  1. ¡Pasarlo bien!

Tendencias como la gamificación nos demuestran que el juego puede ser un aliado poderoso a la hora de implicar a los estudiantes en procesos formales de aprendizaje. Y hace falta reconocer que tal vez da miedo hablar de jugar en el aula. Pero los que lo prueban, ¡repiten! El juego es aquí un medio para hacer la clase más interactiva, colaborativa y con unos resultados educativos mejorados. También es una buena estrategia a la hora de implicar a los más tímidos. En este contexto, se sienten más cómodos, puesto que el juego es común para todos. Al tener un punto más informal, también se quitan presión. Otro elemento interesante que nos aporta la gamificación es la adopción de roles. Cada participante tiene un rol, y todos son importantes y necesarios dentro el grupo. Os invito a seguir a Azahara, una referente en gamificación.

Compartimos también un vídeo de TED que habla sobre las personas introvertidas:

Desde Induct desarrollamos proyectos donde se trabajan la creatividad, la innovación y el emprendimiento, entendido como un proceso educativo que transforma las ideas en realidad.

Seas de una escuela, universidad o cualquier tipo de entidad educativa, te animamos a contactar con nosotros y ¡empezar a trabajar juntos el cambio educativo!

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Héctor Gardó

Héctor Gardó

Consultor de Innovación Abierta – Responsable de proyectos educativos en Induct SEA, S.L.
Licenciado en Ciencias Políticas y Master en Gestión Pública en la UAB. Siempre vinculado al mundo educativo. Ha estado en el ámbito público como técnico del Departamento de Enseñanza, en el privado como consultor de negocios y en un centro educativo como docente en Dinamarca. Ahora como consultor de Innovación Abierta desarrolla proyectos de educación y emprendimiento en diversos niveles (secundaria, FP y univertario). Profesor de gestión de las organizaciones en la UAB.

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