3 pasos para definir un reto de innovación

3 pasos para definir un reto de innovación

“COMO DEFINIR UN RETO DE INNOVACIÓN Y NO MORIR EN EL PROCESO DE CREATIVIDAD”

Es célebre la frase de Albert Einstein, donde afirma que, si tuviese 1 hora para resolver el fin del mundo, dedicaría 55 minutos a plantear el problema y 5 minutos a encontrar la solución.

De hecho, la fase más compleja del proceso de innovación es plantear retos. Todos pensamos que ya sabemos cuales son los principales problemas de nuestra organización, y la tendencia natural es empezar a resolverlos.

¿Pero, qué es un reto de innovación? Un reto es una pregunta relevante sobre nuestra organización, un problema o una oportunidad que, si resolvemos, nos puede generar un valor importante. Cuando trabajamos con empresas siempre nos cuesta identificar retos. Estamos tan centrados en el día a día que, encontrar y priorizar aquellas oportunidades que nos podrían lanzar como organización no resulta fácil.

En Induct tenemos un modelo que nos permite definir retos en tres pasos.

3 pasos para definir un reto

¿Cómo lo hacemos? El proceso de identificar retos se divide en:

Paso 1: explorar

Explorar consiste en mirar dentro, mirar fuera y mirar alrededor.

Mirar dentro: nuestra empresa

Tenemos que conocer nuestra organización desde todos los rincones y puntos de vista: qué funciona, qué falla, qué hacemos bien y qué debemos mejorar.  En este proceso, es importante aplicar la filosofía 360º, preguntar a todos sin excepción, no lo podemos limitar al equipo directivo. Igualmente es importante en esta fase incluir qué hacen en nuestro sector, qué hacen los mejores. Para esta fase el Canvas de Osterwalder es un marco útil.

Ahora bien, si sólo miramos hacia dentro:

  • Nos focalizamos en lo que debemos mejorar
  • Utilizamos el talento que ya tenemos

Por lo tanto, difícilmente seremos disruptivos. ¡Hay que explorar más!

 Mirar alrededor: clientes actuales y potenciales

¿Qué piensan nuestros clientes? ¿Qué hacen, donde van, qué sienten, qué problemas tienen, cómo los resuelven? Empatizar con nuestros clientes es la mejor forma de encontrar oportunidades (¡Insights!) que nos permitan resolver sus problemas y necesidades. Las fases iniciales del design thinking son la metodología más adecuada para recoger información de nuestros clientes y usuarios. ¡Ojo! En esta fase es importante bajar al nivel de insights, no quedarnos sólo con necesidades de primer nivel.

Ahora tenemos información de qué valor generamos a nuestros clientes y qué necesidades tienen, con lo cual ya podemos aproximar qué tipo de valor necesitan y no les estamos aportando. Pero todavía podemos ir más lejos: si nos quedamos en este estadio encontraremos soluciones lógicas a las necesidades, pero seguramente poco diferenciadas. Nos falta un paso, mirar fuera a ver qué pasa.

 

Mirar fuera:

¿Qué pasa fuera de nuestra empresa, qué tendencias hay? ¿Qué hacen los mejores? ¿Qué hacen en sectores totalmente distintos al nuestro o países o culturas muy lejanas? Hay que hacer un panel de tendencias, tecnología, proyectos innovadores y explorar soluciones disruptivas que se están utilizando en actividades, aunque sean muy distintas de las nuestras.

Paso 2: Sintetizar

¡Perfecto! Después de este ejercicio, un mes de trabajo (como mínimo) y muchas ganas, tendremos montones de inputs que nos pueden ayudar a definir retos.

 

¿Y ahora qué hacemos con este caos? Pues tendremos que agrupar ideas por conceptos, relacionarlas entre ellas y hacer montones de mind maps. Se trata de conseguir agrupar los inputs en grupos por afinidad, de forma que nos queden, al final del proceso una lista de unos 50 posibles retos. Una vez hecho este ejercicio hay que volver a pasar el filtro, eliminar aquellos grupos que no nos aporten valor, reagrupar aquellos que se parezcan, hasta conseguir una lista de unos 20 retos.

Con esta lista ya podemos empezar a definir retos y priorizarlos.

Paso 3: Definir

Ya tenemos una lista de unos 20 retos, y seguro que son importantes para nuestra organización. Pero debemos tener claro que:

  1. No los podemos atacar todos a la vez, tendremos que priorizar
  2. Tendremos que explicarlos muy bien, para poder facilitar el trabajo a los equipos de innovadores. Empezaremos por este.

 

Test del reto

A partir del primer borrador del reto, fruto de la síntesis de la síntesis de los distintos inputs, hemos redactado una primera fase explicando el reto, pero una vez más, este trabajo no es fácil. ¿Cómo sabremos si nuestro reto está bien definido? Os presentamos el CTI CHALLENGE TEST INDUCT para validar retos.

Test de retos CTI:

Pregunta 1: Tiene los tres elementos clave de un reto?

  1. Qué, problema u oportunidad que estamos atacando
  2. Quien, cliente o usuario a quien resolvemos el problema
  3. Porqué, beneficio que obtenemos al resolver el reto

Si tenemos los tres elementos hemos superado la primera barrera.

Pregunta 2: Es un Proyecto o un problema?

Proyecto: Necesidad que podemos resolver con herramientas y rutinas conocidas, o contratando a un experto. La forma de llegar a la solución está definida.

Problema: No podemos resolver la necesidad con herramientas standard, y debemos aplicar herramientas creativas.

Si estamos hablando de un proyecto, no hace falta que formemos equipos de innovación. En cambio, si estamos ante un problema, ¡vamos bien! Seguimos adelante.

Pregunta 3: ¿A qué nivel está?

Si nuestro reto está a un nivel muy alto, muy general, tenemos que trabajar un poco más, seguramente podemos dividir el reto en partes y encontrar retos más concretos. Trabajar un reto muy genérico lleva a soluciones muy vagas.

Pregunta 4: Lo explicamos y se entiende?

La última prueba del test es explicar el reto a alguien que no haya participado en el mismo y ver si lo entiende. Si lo hace sin problemas… ¡Hemos superado el test!

 

Priorizar

Finalmente, sólo nos queda priorizar qué retos vamos a trabajar. Posibles criterios:

  1. Alineado con necesidades de clientes: Hasta qué punto resolvemos una necesidad de clientes actuales o potenciales. Es el criterio con diferencia más importante. Recordemos que estamos intentando definir un reto, no generando ideas. Más adelante ya se pueden añadir criterios como coste, viabilidad, etc.
  1. Alineado con la estrategia de la organización: Ojo con este criterio: que un reto no esté alineado con la actual estrategia de la organización no significa que no pueda generar valor futuro.

Resumiendo, generar retos no es fácil, pero es definitivo para generar proyectos innovadores de calidad. ¡Esperamos que nuestra metodología os ayude a definir retos!

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Joan Ras

Joan Ras

Socio y CEO de Induct SEA, S.L. en Induct SEA, S.L.
Economista y Master en Economía Aplicada por la UPF. Fue consultor de Estrategia y Operaciones durante más de 15 años, especialmente en los sectores de la Enseñanza, Público, y Salud. Desde principios de 2013, lidera la oficina en Barcelona del Grupo Induct. Profesor de Innovación y Emprendimiento en la UPF.

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